Recientes estudios cualitativos del Instituto de Investigaciones de Ciencias del Comportamiento (IICC) de la Universidad Católica Boliviana (UCB), Save The Children y Misión Internacional de Justicia (IJM), con el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), reveló las dimensiones de la violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres con hechos desde el incesto hasta las agresiones en entornos digitales.
Los estudios fueron presentados en el evento “Que la Verdad nos Mueva”, donde se habló de cómo las normas sociales persistentes perpetúan el problema de la violencia sexual contra niños, niñas, adolescentes y mujeres bolivianas: en muchos casos, se naturaliza el control masculino, se culpabiliza a la víctima y se minimiza el delito.
El estudio advierte que, en algunas regiones, prácticas como el matrimonio infantil y agresiones sexuales en grupo durante fiestas siguen siendo vistas como “normales”. Asimismo, se observó que muchos casos se resuelven fuera del sistema judicial ordinario por presión de la sociedad.
En cuanto a la justicia ordinaria, solo el 33% de los casos denunciados avanza a la etapa preparatoria y apenas el 2,5% concluye en una sentencia. El IICC agrega que la demora en las investigaciones, la falta de medidas de protección y las múltiples interacciones con operadores de justicia incrementan el riesgo de revictimización.
Se encontraron también obstáculos estructurales y una “cultura del silencio”, además del temor de afectar la reputación familiar y la desconfianza institucional como factores para evitar que las víctimas realicen denuncias. El estudio encontró que siguen arraigadas creencias como que “denunciar no servirá de nada” o que “es un asunto privado”.
INCESTO Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
En cuanto al incesto y violencia dentro del hogar, el 42% de los casos de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes ocurre en el entorno familiar.
Según el estudio, existen patrones de incesto intergeneracional, dinámicas de silencio, fronteras difusas y relaciones de poder que impiden la protección oportuna.
Se agrega que, aunque la mayoría de cuidadores declara tener conocimiento de medidas de prevención, en siete de cada 10 casos revelados no se activan medidas de resguardo.
De acuerdo con los resultados, el 16,4% de los menores de edad recibieron imágenes o mensajes sexuales no consentidos, con mayor prevalencia en mujeres de 15 a 17 años. Asimismo, hubo muchos casos de presión para realizar actos sexuales en línea donde el agresor era alguien conocido: un amigo, conocido presencial o contacto. (Con información de Erbol)
