La matanza de cerca de 100 vicuñas entre la última semana de mayo pasado y principios de junio, todas con armas de fuego por la caza furtiva en las poblaciones de Papujio, Cayñi, Pacorcollo y Wiñay Rosa Pata del departamento de Oruro y en Cahuaycollu, Cala Cala y Leucasi del departamento de Potosí, demuestra la carencia de protección por parte del Estado en las comunidades manejadoras de la especie silvestre.
Las comunidades manejadoras de la especie silvestre de Oruro y Potosí están desprotegidas a pesar de las normativas vigentes en el país.
