Bolivia vivió una semana crítica con bloqueos en al menos 28 puntos del país, liderados por el ala evista del MAS. La protesta exige la habilitación de Evo Morales, pero derivó en escasez, violencia y la muerte de cuatro policías emboscados con dinamita. Llallagua vivió saqueos y tensión, mientras el transporte y las clases quedaron paralizados.
A esto se suma el dólar paralelo, que llegó a Bs 16,70, en un contexto de escasez de divisas y advertencias del sistema financiero sobre riesgos en la banca. Los precios de productos básicos suben, panificadores temen desabastecimiento, y la ciudadanía siente el impacto de una inflación no oficializada. La fractura del MAS y la pasividad estatal profundizan el malestar.
Además, en La Paz, un bloqueo vecinal en la calle 8 de Calacoto generó congestión severa hasta la calle 10, afectando a quienes intentaban volver a casa. La protesta, liderada por vecinos de Palca, interrumpió una vía clave entre la zona Sur y el centro, sin un reclamo claro pero con fuerte impacto urbano.
En lo internacional, la tensión global escaló tras un ataque aéreo de Israel a Irán, que mató a altos mandos militares. Irán respondió lanzando misiles balísticos sobre Tel Aviv y Jerusalén, dejando al menos 40 heridos y edificios dañados. La región vive su mayor crisis en años, mientras EE.UU. y Rusia se posicionan en el conflicto.
El impacto fue inmediato en los mercados: el petróleo subió más del 7 %, y Wall Street cayó más de un 1 %. El oro repuntó como refugio y la volatilidad bursátil se disparó. Economistas temen que si el crudo se mantiene alto, se reavive la inflación global.
En EE.UU., cuatro migrantes se fugaron de un centro de detención de ICE en Newark tras un motín por la comida. El derrumbe de una pared facilitó la huida, y el hecho reactivó las críticas al sistema carcelario privado. La búsqueda de los prófugos continúa.
