Ni la prensa oficial aprueba el tarifazo del monopolio estatal de las telecomunicaciones de Cuba, Etecsa: el periódico Escambray, del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en Sancti Spíritus, dedicó un artículo al conflicto que sacudió al país durante la última semana, señaló que la empresa «se desconectó, y no de sus teléfonos o de internet. Se desconectó, quizás sin proponérselo, de la realidad, la cubana».
Según el análisis del conflicto hecho por la periodista Elsa Ramos, «la empresa no convenció y fracasó en el intento. De otro modo, no se entiende que a las pocas horas de aplicar la medida ya se haya tenido que modificar parte de lo inicialmente concebido ante la reacción popular generalizada para dar «con lugar» las razones de la mayoría o que se adelanten otros ‘alivios’ que no se previeron antes».
El texto califica como «un eufemismo» que Etecsa «se haya desentendido de la información oportuna, no solo porque señaló y aplicó sus medidas al unísono, como si fuera un cambio de moneda o el anuncio a alguien de que morirá sin derecho a defenderse».
Otro argumento, que coincide con los reclamos de numerosas personas en la Isla, es que su anuncio repentino del tarifazo el 30 de mayo «fue entendido a las pocas horas como una manipulación y hasta violación de los derechos de los clientes, quienes tienen en sus contratos acápites referidos al tiempo de antelación sobre modificaciones del servicio, ese mismo que cambió en un minuto cuando transformó, y bastante, la recarga nacional y las ofertas de planes y paquetes del servicio móvil».
Escambray se pregunta si para corregir una «distorsión económica», el mantra que repite el Gobierno para justificar su paquetazo económico, se condicionó o dolarizó el consumo de la telefonía celular. «Se resume: hablas o te conectas más si pagas extra en moneda nacional, con ese salto mortal de 360 pesos hasta más de 3.000 u 11.000 por paquetes de datos. Hablas o te conectas mucho más si la recarga es en dólares, desde afuera».
Recuerda el texto, sin mencionar nunca el paro estudiantil en varias universidades de la Isla en reacción contra el tarifazo, que la ampliación del uso de la telefonía móvil en los pasados años en Cuba hizo que la medida de Etecsa roce «a casi toda la sociedad y no solo a los estudiantes universitarios».
«No es solo que las nuevas tarifas polaricen todavía más nuestros abismos sociales; es que, como consecuencia, limitan el uso y el consumo de un académico, un profesor, estudiantes de todos los niveles, un médico, un trabajador a distancia o presencial, un niño y hasta una ama de casa o un jubilado, cubanos todos, que necesitamos de la tecnología para desarrollarnos, comunicarnos y hasta entretenernos y aliviar nuestra cruda cotidianidad», abundó.
Y advierte que el tarifazo es, de paso, un tiro en el pie del propio régimen, que ha impuesto los pagos digitales y ahora deja a la gente con menos posibilidades para ello: «La nueva medida complica, más de lo que ya estaba, la bancarización, al limitar el uso de EnZona, que sí precisa de la conexión para el pago electrónico».
En respuesta a los argumentos de algunos, que desde el oscurantismo oficialista defienden reducir la exposición a las redes de los cubanos para que no estén al tanto de la verdad del régimen ni puedan denunciar la represión que padecen, Escambray afirma: «¿Que Internet se usa para agredir a Cuba, manipularla, encenderla? Es verdad. Pero, amén de que ni elevar las tarifas lo evitará, porque quienes lo ponen en práctica tienen el dinero hasta en dólares para hacerlo en directo o en recarga, en esa autopista mundial transitan desde quienes consultan una biografía hasta quienes sobreviven al apagón «enajenados» con una serie, cuando la conexión lo permite, o esperan con ansias por acercarse al familiar lejano».
«Lo que sí cuesta entender es cómo una empresa que vendió por años su imagen de organización exitosa, con su eslogan de ‘en línea con el mundo’, se aparezca ahora a punto de un colapso financiero, con deudas millonarias. Si no había para tanto en las arcas, las de divisas, sobre todo, para sostener a futuro, ¿por qué la expansión a galope? ¿Por qué no sopesar mejor la estructura de gastos? ¿Cómo una empresa en quiebra puede disponer de salarios exorbitantes para la media nacional, aun cuando estén amparados en resoluciones? Pero eso les toca despejarlo al Gobierno y sus estructuras», agregó.
Casi al cierre, el artículo lanza un rosario de interrogantes: «¿Tenía que conmocionarse la sociedad para que Etecsa se sentara a evaluar lo que es un reclamo a gritos hace rato? ¿Por qué si al cierre de mes algunos no consumen todo lo que compran no se arrastra ese dinero? ¿Por qué si, debido los daños de terceros, como los apagones, se afecta la conectividad y no es posible gastar todas las horas compradas para el Nauta Hogar, no se pueden posponer para el siguiente mes? Como reconocen ahora, la tecnología les permite saber en la base de clientes que no todos tienen las mismas condiciones, ni todos agotan las horas de igual manera. ¿Nunca habían pensado en esa posibilidad o en cómo proponer ofertas que ahora se les ocurren? Si hay opciones de un monto inferior a los 3.360 pesos decididos inicialmente, ¿por qué no sopesarlo antes?»
«Se entiende que como empresa que es, Etecsa precisa de dinero y recursos, que hoy no tiene, para mantenerse, sostenerse y desarrollarse, como la mayoría de las organizaciones cubanas. Solo que con sus apellidos de estatal socialista, entre planes, datos, recargas, medidas, tiene que marcar varias veces con tino, antes de desconectarse de la realidad social», sostiene.
Escambray finaliza dando por buena la posición de Miguel Díaz-Canel en su podcast Desde la Presidencia, quien ninguneó los reclamos de los cubanos y aseguró que el tarifazo va aunque la gente se oponga. El periódico evita mencionar que Etecsa es parte del conglomerado empresarial de los militares cubanos, Gaesa, que no es auditable y opera por encima del Estado, por lo que el gobernante apenas le sirve como vocero. Pero que lo diga sería demasiado pedir.(Diario de Cuba)
