Según un nuevo informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Bolivia hasta el año 2026 tendrá una inflación arriba del 15 por ciento y la deuda pública llegó al 95 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). También dicho organismo internacional reveló que en 2025 el crecimiento real será de 1.1 por ciento y de 0.9 para el año siguiente.
Tales cifras muestran el estado de pobreza que tendrán que soportar millones de bolivianos, como efecto de la irresponsabilidad de los gobiernos masistas que manejan las riendas del Estado desde el año 2006, con un breve intervalo por el gobierno transitorio de Jeanine Añez. Esos datos numéricos fueron difundidos por el FMI recientemente y no son favorables para esos gobiernos populistas.
La información es realmente pavorosa, aunque el mal manejo de la economía nacional desde 2006 ya fue advertido por economistas, medios de comunicación independientes y por la opinión pública en general. Y con el progresivo deterioro económico, que se agravó con la disminución alarmante de las reservas de gas, cuya venta era la principal fuente de ingresos económicos de nuestro país, comenzaron a parecer con mayor frecuencia expresiones de malestar social, como marchas de protesta callejera. Lo cierto es que el dinero de la bonanza económica que originó la exportación de gas a países vecinos, fue derrochado particularmente por los gobiernos de Evo Morales. Pero el gobierno actual continúa con esas erradas políticas económicas y no ha podido evitar que la economía nacional se encuentre hoy en una situación crítica.
Al respecto cabe hacer notar que anteriores informes del FMI anticipaban con insistencia la catástrofe, pero las autoridades económicas del partido gobernante (MAS) se mostraron indiferentes ante las advertencias y, por el contrario, siguieron mostrando incapacidad, haciendo gala del proverbio que dice “Después de mí el diluvio”, y se lavaron las manos como Poncio Pilatos, para escapar de las responsabilidades y el castigo del pueblo.
El delito de causar el hambre del pueblo, empobrecerlo y destruir la Nación no tiene perdón, mucho más porque se lo cometió con conocimiento de causa. Hubo sugerencias y consejos oportunos para evitar gastos innecesarios, no derrochar los fondos públicos, no aumentar la burocracia para obtener votos, respetar la democracia y otros. Los gobernantes masistas siguieron con la parranda hasta llegar al fondo del abismo. Por ello se deberá buscar las causas de lo que está ocurriendo, que no son nuevas, sino que tienen raíces. Más todavía, cuando haya un nuevo gobierno será necesario iniciar juicios de responsabilidades y hacer profundas investigaciones para establecer las sanciones que correspondan.
Finalmente, se debe tomar en cuenta que los autores de esta debacle andan impunes, amenazando con tumbar al gobierno de Luis Arce, para volver a seguir demoliendo al país, inclusive sabiendo que también son responsables de la ruina actual. Más aún, ordenan a sus adláteres, seguir chantajeando para volver a gobernar.
Mayor inflación y menor crecimiento
- Advertisment -
