InicioSeccionesOpiniónTrump en Saudi Arabia, Qatar y Emiratos: dinero sobre todas las cosas

Trump en Saudi Arabia, Qatar y Emiratos: dinero sobre todas las cosas

Álvaro Montenegro Pinto

Si bien el presidente de EEUU, Donald Trump, se trasladó a Roma por la muerte del Papa Francisco, su primer gran viaje internacional oficial lo realizó a Medio Oriente. Del 13 al 16 de mayo Trump visitó las más ricas monarquías petroleras del golfo: Saudí Arabia, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. El evento fue muy significativo, pues Trump no fue solo, sino estuvo acompañado por la élite económica financiaría de Estados Unidos: Elon Musk de Tesla, Jensen Huang de Nvidia, Larry Fink de Blackrock y Sam Altman de OpenAI, por mencionar algunos (también se vio a Marcelo Claure en el Foro de Inversión Estados Unidos-Saudí Arabia).

Claramente estos países son todo lo contrario a democracias liberales defensoras de derechos humanos, pues están controlados por familias reales hereditarias dictatoriales (razones por las cuales en el pasado occidente justificó sus horribles invasiones a Iraq y Libia). Sin importar aquello, igualmente Trump selló históricos trillonarios acuerdos comerciales en diversas áreas, como: defensa, tecnología, energía y demás inversiones. La suma total entre Qatar ($us 1.2 trillones), Saudí Arabia (600 billones) y Emiratos (1.4 trillones) hace un aproximado de 3.2 trillones de dólares. Si bien este monto prometido se desembolsará en periodos de 4 a 10 años, poniéndola en contexto es enorme. Equivale al 70% de toda la economía de Alemania (4.59 trillones), cubre cuatro años el presupuesto de defensa de Estados Unidos (816 billones), es casi igual a la capitalización del mercado de Apple –la más grande compañía en el mundo– (3.5 trillones), es tres veces lo invertido desde 2013 por China en su proyecto de la Franja y la Ruta (1 trillón) y es igual a 23 Planes Marshall (135 billones, inflación ajustada).

Quedan las preguntas: ¿Por qué las monarquías árabes musulmanas aceptaron dar billones a Estados Unidos, país cómplice del genocidio israelí en Palestina, mientras se tiene a una población en Gaza que literalmente se muere de hambre? ¿“Compraron” a Trump con dinero petrolero a cambio de políticas favorables hacia Gaza? ¿O, no les importa y son indiferentes a lo que haga Israel, con el vital apoyo de Estados Unidos, con los “hermanos árabes musulmanes” en Palestina?

¿Hipocresía?: El periodista gazatí radicado en Londres, Abdel Bari Atwan (“Trump en Riad”. Mayo 13, 2025) argumenta que el principal objetivo de la visita de Trump, aparte de lograr la normalización entre Israel y Siria, fue “saquear” la mayor cantidad posible de dólares para detener el colapso económico de EEUU y reducir su deuda pública. Éste escribe: “Trump viene a saquear. Quiere resolver los problemas económicos de América con dinero árabe (…). Creará 3 millones de trabajos para los americanos a nuestra expensa como árabes y musulmanes”.

Por su parte el analista israelí Amir Oren (TV7 Israel News. 14-5-2025) concuerda. Sostiene que hay que ver la visita de Trump “a través del prisma de la balanza de pagos. La península arábica puede pagar a los EEUU. En cambio, lo que pasa en Israel puede quitar del Tesoro Americano millones”. Evidentemente, la región del Golfo –y no los tradicionales aliados europeos ni Israel– es la única que puede proveer las tan necesitadas inversiones a Estados Unidos. Tal vez por esta razón, teniendo en mente el dinero árabe, ¿Trump quiso dar la impresión de que su relación con Netanyahu se estaba quebrando?

El acercamiento de Trump, por ejemplo, a Qatar, no fue bien visto por el público israelí, pero tampoco lo fue por la población árabe musulmán. Atwan sostiene que Trump regresará a Washington con trillonarios contratos y Nethayahu continuará el genocidio y la invasión de Gaza. Evidentemente, Israel anunció que iniciará su operación “Carrozas de Gideon” el 16 de mayo, justo el último día de Trump en Medio Oriente. “Trump tomó los billones y se va. Nada cambia. ¿Estas son las morales y valores de los árabes?, se pregunta Atwan.

Por su parte, la periodista libanesa Marwa Osman, observa cómo los países del golfo recibieron con alfombra roja a quien financió la masacre en Gaza y criticaron o fueron indiferentes a quienes colaboraron con la lucha armada (Hezbollah, Yemen, Siria de Assad). Osman escribe: “Demonizan la resistencia, pero celebran a quienes bombardean a sus hermanos. Temen a Trump más que a Dios. Su credo se resquebrajó. Sus valores se fracturaron. Gaza se desangra. Se están dando un festín. Esto no es diplomacia. Es traición” (X. Marwa Osman. 13-5-25). El contraste con el actuar del país más pobre del mundo musulmán árabe respecto a Palestina, Yemen, es gigante.

Dios dinero: La hipocresía es más clara cuando directores de compañías que proveyeron distintos tipos de asistencia a Israel para la destrucción de Gaza fueron recibidos con honores. Por mencionar dos ejemplos: 1) Alex Karp, étnicamente judío y director de la controversial compañía de análisis de “big data” Palantir. La compañía tiene contratos con las fuerzas armadas de Israel para la detección de “objetivos”, sistema que muy probablemente fue usado en Gaza (Anadolu Agency. 12-05-2025). 2) Kelly Ortberg, director de la gigante multinacional de industria militar Boeing que en el pasado proveyó a Israel con muchas de las armas utilizadas en Gaza. En la visita de Trump, Qatar compró aviones de los más grande en la historia de Boeing. El periodista de Yemen, Mohamad al Sahmi, comenta: “Mientras Gaza es masacrada, Qatar firma un acuerdo de 200.000 millones de dólares con Boeing, financiando la fábrica de bombarderos mientras la sangre aún está caliente» (X. Mohamad al Sahmi. 17-5-2025).

Por otra parte, también fue muy revelador ver al ministro de Defensa de Trump, Peter Hegseth, ferviente sionista y aparentemente islamófobo, en muchas de las reuniones. De identidad religiosa cristiana evangélica, Hegseth tiene un tatuaje de la “Cruz de Jerusalén” de los Caballeros Templarios en su pecho y también posee la palabra “Kafir” (كافر) en su brazo. Este término es usado por los musulmanes para referirse a alguien que no cree en Allah y significa “infiel”. Como sostuvo en una conferencia en Israel el 2018 (Arutz Sheva), Hegseth no sólo está a favor del control de Israel sobre Cisjordania y Gaza, “la tierra de los judíos y la tierra de Israel”, sino que también de la construcción del Tercer Templo de Salomón sobre la actual Mezquita de Al-Aksa en Jerusalén, el tercer lugar más sagrado para el islam.

Aun con todo eso en mente, la administración Trump fue recibida como si fueran un rey por las tierras donde nació el islam. ¿Realpolitik o total hipocresía? Siguiendo con la periodista libanesa Marwa Osman: “Lo llaman ´pragmatismo´. Nosotros lo llamamos vender el alma. Mientras Gaza hurga entre los escombros en busca de pan, Trump está aquí cobrando cheques multimillonarios de los mismos gobernantes que gritan ´Ummah´ (comunidad musulmana) ante las cámaras y luego se acurrucan con el carnicero a puerta cerrada. ¿Dónde está su vergüenza?”  (X. Marwa Osman. 13-5-2025)

 

MSc Álvaro Montenegro Pinto. Analista Internacional especializado en Medio Oriente. Es autor de los libros “A Role Theory Analysis of Turkey – Bolivia Relations” (2021) y “Escritos Sobre Política Internacional, Nacional y Otros 2015-2023” (2023).

Twitter: alvmont55

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