La producción es un proceso de creación de bienes necesarios para la existencia de la sociedad. Crear artículos siempre es un proceso social que ha existido en toda época. Sin embargo, en Bolivia, la producción, resultado del trabajo del hombre, ha sido relegada al último plano. Finalmente, el trabajo productivo ya no es tomado en cuenta, pues mucha gente prefiere vivir de lo que recibe del Estado y no participar en la creación de riqueza, que es la única que produce los dólares necesarios para la subsistencia en general.
La creación de bienes de consumo no ha sido de prioridad para los gobiernos de últimos tiempos en nuestro país, ya que de lo único que se han preocupado es de explotar recursos naturales y esperar que las divisas ingresen a las arcas del Estado y no para convertir ese dinero en capital, sino para derrocharlo y distribuirlo para conceder prebendas a los afines al oficialismo. Así esos recursos económicos nada crean y se convierten en humo, porque solo sirven para el consumo, salvo pocas excepciones.
Lo más grave de todo es que gobiernos como de los últimos veinte años, gozaron de altos ingresos por exportación de materias primas, los cuales fueron dilapidados, sin piedad. No sirvieron para desarrollar la producción sino para derrumbarla. Se han cerrado muchas fábricas, no vienen los inversionistas, la agricultura ha sido destruida deliberadamente por la Constitución Política vigente, la minería ha perdido importancia, el turismo languidece, etc. Y por la parálisis económica varios sectores sociales han abandonado la producción y se dedican al contrabando o a esperar bonos sociales, que son gastados en comprar productos que ingresan por vía del contrabando.
Es necesario recalcar que el abandono de la producción se debe, principalmente, a políticas del Estado Plurinacional, que son contrarias al trabajo y dan soluciones fáciles, pero incorrectas. Mientras tanto, mucho de lo que consume el pueblo boliviano es de contrabando, sistema que el Estado Plurinacional fomenta para evitar que el hambre en la población estalle en cualquier momento.
Por otro lado, los gobiernos masistas han dado muerte el aparato productivo y muy poco producimos, peor que en tiempos del coloniaje español. Es más, se aplica medias coloniales, como instalar algunas empresas (a título de industrialización) o para recibir divisas y poner punto final a la producción privada. Así el masismo aplica la ideología socialista que ha fracasado en todo el mundo.
En vista de ese panorama tenebroso al que ha sido conducido el país, por la falta de comprensión de lo que es el trabajo y el fomento a la producción, al presente se observa que los partidos que quieren llegar al poder, han olvidado la palabra producir y, a la par, fomentan el desempleo y la pereza permanente. Ninguno hace referencia al derrumbe de la producción. Esa forma de ver las cosas se ha convertido en la categoría mental dominante y, si no es cambiada radicalmente, el destino de Bolivia es dar nuevos pasos hacia su destrucción, como ocurre hasta ahora.
Solo con producción podrá haber dólares
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