Rusia comenzó a establecer una “zona de seguridad” a lo largo de su frontera con Ucrania para reforzar su defensa, según anunció el presidente Vladimir Putin. Aunque no se detalló la ubicación exacta, la medida responde a los recientes ataques en las regiones fronterizas de Kursk, Bélgorod y Briansk.
Putin destacó la urgencia de rehabilitar infraestructuras clave para apoyar a la población y a las industrias locales, en línea con su propuesta anterior de una zona de amortiguación de hasta 150 km.
