En los recientes años, el incremento del comercio, formal e informal, se ha visto en las ciudades de La Paz y El Alto. Varias calles, plazas y avenidas, entre otros espacios, se encuentran ocupados por comerciantes ofreciendo una infinidad de productos. Lo lamentable es que gran parte de estas personas se dedicaban a otra actividad, pero debido a la falta de fuentes laborales e ingresos económicos tuvieron que incursionar en el gremio.
“Las calles ya parecen mercados, pero ¿qué podemos hacer? La gente ya no sabe qué hacer para generar ingresos y el comercio es una alternativa. Incluso hay comercio por redes sociales que también está proliferando”, indicó Fernando T., un extrabajador de una empresa privada que cerró por lo que no le quedó otra que “reinventarse” y ayudar a su hermana con la confección y venta de chamarras.
Aunque para muchos, de un tiempo a esta parte, las vías públicas de nuestra ciudad reflejan la proliferación de miles de vendedores en ellas, con puestos fijos o temporales, sumados a ambulantes, que ofrecen productos nuevos o usados consistentes en vestimenta, artículos de hogar, artefactos, alimentos y otros, pocos son los que entienden que muchos de los vendedores “eran trabajadores que perdieron sus empleos o, por la edad, no consiguen trabajo”.
“Las causas estructurales se encuentran en el fracaso de modelos socioeconómicos que dieron por resultado la carencia de estructura productiva en este país, el desempleo y la pobreza. 4.4 millones de personas de más de 11 millones son pobres, de ellos 2.6 millones viven en ciudades y 1.8 millones en el campo, un tercio de habitantes rurales se hallan en la extrema pobreza. Crisis económicas como la actual, ajustes estructurales, liberalismo y populismo, incentivaron ‘la ciudad mercado’”, sostuvo el cívico Samuel Vásquez, miembro de la institución paceña Amigos de la Ciudad.
Explicó que vender cualquier cosa en las calles, “es la estrategia de sobrevivencia más difundida”, porque “requiere poco capital y coraje para enfrentar a las autoridades usualmente ineptas y corruptas, así como a otros vendedores bien organizados”.
Dijo que este comercio callejero es creativo, flexible y potente, brindando opción de ascenso social lento, pero efectivo. Además, con el tiempo, los puestos de venta llegan a tener precios de venta muy expectables en lugares de mayor intercambio, aunque ese es otro tema para analizar.
Vásquez, quien también es arquitecto de profesión, sostiene que en la construcción territorial y del imaginario urbano, los puestos callejeros obstaculizan el desplazamiento de personas y vehículos, invaden el espacio público y afectan la imagen urbana por su improvisación. Aunque, muchos compradores encuentran ventajas al tener a su alcance productos a bajo costo, incentivando su crecimiento.
Los gobiernos municipales, cuando no lo estimularon, aplicaron medidas de censo, reordenamiento, relocalización, horario fraccionado, desalojo, con el mismo resultado: el fracaso. En ocasiones a los vendedores se les ofreció grandes mercados que fueron aceptados y que ciertamente serían paliativos, sin embargo, nunca se hicieron realidad. Existen lugares en los que sería posible su construcción. “Otro factor a considerar es la poderosa organización de los comerciantes que cuentan con aguerridos dirigentes, muchos nada ajenos al clientelismo y prebendalismo político, organizadores de movilizaciones con decenas de miles de participantes, que lograron rendir a los alcaldes de turno. Varios dirigentes lograron puestos de trabajo en el municipio, concejalías y alguno fue diputado”, aseguró.
En ese sentido, para que una ciudad sea ordenada y mejor vista, es necesario hallar soluciones que no solo beneficien a unos cuantos. La actual situación económica de las familias hace que se vean casi obligadas a salir a las calles para generar ingresos, incluso algunos profesionales. Estos asentamientos, también crean contrariedad en otras personas, pues se advierte una gran falta de espacio para el tránsito peatonal, entre otros aspectos.
“Con las autoridades nacionales y municipales actuales no podemos hacernos ilusiones de que se encare y encuentre algunas soluciones a este agudo problema de la ciudad. La planificación y concertación con los actores y las instituciones involucradas sería imprescindible”, reflexionó Vásquez.
¿Ciudad mercado?
Cada vez más vías están ocupadas por comercios
> Es necesario hallar soluciones que no solo beneficien a unos cuantos. La actual situación económica de las familias hace que se vean casi obligados a salir a las calles para generar ingresos.
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