Las palabras del día:
«Los pensamientos persistentes ayudan en lo que dicen»
Debemos sentarnos con la espalda recta en un lugar tranquilo, si prendiéramos una velita sería mejor.
Una vez sentados y con los ojos cerrados comenzamos a repetir «me estoy calmando, me estoy calmando», unas diez o veinte veces, a continuación procedemos a repetir «me estoy tranquilizando, me estoy tranquilizando», igual unas diez o veinte veces, finalmente repetimos «me estoy pacificando» la misma cantidad de veces.
Una vez que hemos entrado en el estado de tranquilidad, hacemos un minuto de silencio de la mejor forma posible, silencio y quietud corporal y nada más.
Después del minuto de silencio y de la quietud corporal, comenzamos a repetir con la mente o con la boca el siguiente pensamiento doble: «todo se está arreglando-todo se está resolviendo».
Es importante recordar que nuestras palabras son vivas y es por esa razón que debemos meditar en estado de sinceridad y de sencillez espiritual, pues nuestras palabras se van convirtiendo en instrucciones para nuestro subconsciente.
Con un minuto de meditación al día bastará para que la meditación produzca sus efectos, si lo hace durante varios días el efecto de tranquilización será mayor.
El efecto de esta meditación es múltiple y muy productivo, pues nos enseña a calmarnos, a tranquilizarnos y a pacificarnos y, posteriormente, a dar la instrucción a nuestro ser interior para que todo lo arregle, para que todo lo solucione y ese efecto se va notando en nuestro carácter y en nuestros asuntos. Nos vemos en el siguiente artículo que se publicará en su periódico preferido, EL DIARIO de Bolivia.
