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El patético “Joe Biden boliviano”

Fabian Freire

Una vez más, el “Joe Biden boliviano” (Carlos Mesa) ha vuelto a renunciar, esta vez como vocero del bloque de unidad opositor. Esto ya roza lo ridículo y causa vergüenza ajena ver cómo alguien puede ser tan cobarde y renunciar a la primera señal de conflicto. Esta última renuncia fue, sin dudas, la más patética y “triste” de todas. Hasta sus legisladores más “leales” lo abandonaron y cambiaron por Samuel Doria Medina.

Me pregunto qué hubiera pasado si Mesa ganaba en las elecciones de 2020. Dudo mucho que hubiera podido salir victorioso de esta gestión y realizar los cambios estructurales necesarios; en cambio, hubiera renunciado con los primeros conflictos, favoreciendo al MAS, como lo viene haciendo durante toda su “vida política”. La carrera política de Mesa, pese a haber logrado ser presidente (traicionando a Goni), solo puede definirse con una palabra: patética.

Repasemos las múltiples renuncias de Mesa, para ver a qué grado de ridiculez ha llegado la política boliviana. La primera, y tal vez la única astuta, fue la que hizo durante los conflictos de 2003, abandonando a Goni y poniéndole mucha presión. Esto terminó con su renuncia y la llegada de Mesa a la presidencia, quien prometió instaurar un gobierno técnico, sin políticos y basado en el profesionalismo. Mesa, a diferencia de la mayoría de los presidentes, contó con un fuerte respaldo, por lo que tuvo una chance inmejorable de proyectarse políticamente. Sin embargo, rápidamente todas sus ventajas desaparecieron y los múltiples conflictos sociales que no fue capaz de gestionar lo llevaron a renunciar. No sin antes, claro, perjudicar a Bolivia y favorecer a Evo Morales, dejándole el poder en “bandeja de oro”. Mesa, antes de renunciar, llevó a cabo un referéndum que sería el origen de la actual CPE, que se ha encargado de destrozar y dividir a la nación boliviana.

En las elecciones de 2019 no fue capaz de liderar las protestas ciudadanas, siendo reemplazado por Camacho y Pumari. Esto llegó a tal grado que, para las elecciones del siguiente año, nadie respetó su puesto como el “candidato mejor posicionado” para vencer al MAS, y todos fueron por “su lado”. Sufrió múltiples ataques de quienes eran sus “aliados” y algunos pilares de CC, como Sol.bo, lo dejaron para apoyar a otros candidatos. Posiblemente estas traiciones y jugadas sucias se hubieran evitado si Mesa tuviera carácter y se mostrara como un líder fuerte y contundente, no como el pusilánime que es.

En 2020, después del triunfo del MAS en unas elecciones fraudulentas, fue el primero en reconocer el triunfo de Luis Arce y traicionar de esta forma toda la confianza del pueblo boliviano (por mi parte, yo jamás creí en él ni en la payasada conocida como Comunidad Ciudadana). De igual forma, como oposición ha dejado mucho que desear, y este año confirmó que no será candidato a la presidencia, algo que era evidente, pues no contaba con respaldo; la mitad de su bancada lo traicionó para apoyar a Manfred Reyes Villa.

La última renuncia de Mesa es extraña, porque el problema era entre “Tuto” y Samuel. Al él renunciar, solo muestra más la fragilidad del bloque opositor. Hay dos teorías sobre por qué renunció esta vez.  La primera es que Mesa es partidario de Samuel, pero no fue lo suficientemente “valiente” para ponerse en contra de “Tuto”, por lo que se fue, dejando que su gente sea quien respalde a Samuel. La segunda es que Mesa no quería apoyar a ninguno de los dos, porque ambos, de una u otra forma, le han jugado sucio políticamente: Samuel al alentar a Añez y Sol.bo en 2020 a lanzar un proyecto propio en deterioro de CC, y “Tuto” con su última movida con el FRI.

El “Joe Biden boliviano” es, sin dudas, una desgracia como político. Nadie lo extrañará y ahora lo que toca es que también los ineptos de CC den un paso al costado. Basta de tener inútiles en política.

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