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Sugerencias políticas, pero sin soluciones

Generalmente se considera que los pensamientos políticos tienen distintos orígenes. Algunas personas creen que son producto divino, otras que nacen en el cerebro del hombre y, finalmente, que surgen de la realidad, que consiste en la variabilidad sustancial de las cosas, que es un proceso de transformación no interrumpible. Esa apreciación es comprobable en nuestro medio político, en las altas esferas de gobierno, en universidades y academias, especialmente cuando hacen publicaciones escritas o bien por declaraciones que difunden medios de comunicación.

En efecto, algunos políticos, autoridades del Estado Plurinacional y parlamentarios, entre otros, al referirse a la crisis que atraviesa actualmente el país, hablan de cambiar el “modelo económico” en vigencia en el país, de dar a Bolivia una nueva “estructura económica”, de la “necesidad de cambio”, de crear un nuevo “instrumento político, del agotamiento del “proceso de cambio” y palabras parecidas, que son repetidas con mucha frecuencia.

Otros afirman que es necesario “crear” una nueva generación de políticos, que hay que aplicar “mano dura”, que es hora de las “reformas estructurales”, que deben actualizarse políticos en el extranjero, etc. En fin, no faltan criterios en sentido de los nuevos gobernantes deben tener carácter para manejar las riendas del poder. La más bella de todas esas solicitudes es una que plantea “renovación política real”.

Todas esas intenciones son, sin embargo, abstractas, que nada concreto dicen, como el “proceso de cambio”, pues no se sabe de qué cambio se trata, de cambio de guardia, de camiseta, de estado social, pues pueden producirse cientos de cambios concretos. A pesar del aparente sentido crítico de lo dicho anteriormente, esas proposiciones tienen una falla capital, que consiste en que, si bien son proposiciones en cierta medida, no se señala en forma concreta cuáles serían los cambios en detalle. Así, los proponentes muestran solo notables emociones, no fórmulas para solucionar problemas.

Lo cierto es que, cuando se acerca la fecha establecida para la realización de las elecciones generales, el panorama político sigue siendo confuso, lo que mantiene en la incertidumbre a la mayoría de la población. En el lado oficialista solo hay suposiciones sobre los candidatos en representación de arcistas y evistas o si, al final, van a volver a unirse para cumplir con su meta principal, que es permanecer en el poder, a pesar de sus desastrosas gestiones gubernamentales. En el bando opositor, prevalecen las aspiraciones personales y se vislumbra varias candidaturas, dando al traste con la idea de conformar un bloque de unidad.

Como se observa, otra vez no se percibe, por parte de la mayoría de los políticos, desprendimiento y trabajo para presentar planes consistentes dirigidos a sacar al país de la debacle económica, política y social que se agrava cada vez más desde el año 2006, cuando el MAS asume el gobierno de Bolivia.

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