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Trump y la bomba de la deuda

Rodrigo Regalsky, experto en bolsa y criptoactivos

 

Estados Unidos enfrenta un año crítico en términos de gestión de su deuda soberana. Las decisiones que tome el gobierno en los próximos meses serán cruciales para evitar una crisis financiera que podría tener efectos en todo el mundo.​

Estados Unidos se encuentra en una situación económica delicada: la deuda nacional ha alcanzado los 36,2 billones de dólares en enero de 2025, marcando un récord histórico. Este año, el país enfrenta el vencimiento de aproximadamente 9,2 billones de dólares en deuda soberana, lo que representa un desafío significativo para la administración del presidente Donald Trump.

En 2025, se espera que Estados Unidos deba refinanciar una parte significativa de su deuda, donde el 50% de la deuda está compuesta por bonos con vencimientos entre 2 y 10 años, mientras que otro 25% corresponde a emisiones de menos de 2 años, lo que aumenta la presión para gestionar estos pagos.​

Aproximadamente el 70% de los 9,2 billones de dólares en deuda que vencen este año lo harán en los primeros seis meses del 2025. Esto representa una presión considerable sobre el Tesoro para gestionar estos pagos sin desestabilizar los mercados financieros.

Al 30 de junio de 2025, vencen otros 132 mil millones de dólares en valores mantenidos por fondos fiduciarios, con pagos de intereses adicionales programados por 15 mil millones de dólares, sumando un total de 147 mil millones de dólares en obligaciones.

Objetivo de la tasa de los bonos a 10 años es mantener el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años (que es un indicador clave para la economía estadounidense).

A principios de abril de 2025, este rendimiento se sitúa en torno al 4,49%. El objetivo de la administración Trump es mantener esta tasa por debajo del 5% para evitar un aumento en los costos de financiamiento que podría desencadenar una crisis financiera.​

La situación actual (guerra comercial y guerra monetaria) está generando una presión global, donde los movimientos del mercado reflejan una guerra monetaria más que una comercial. Esto podría tener repercusiones significativas para la economía mundial y para las políticas económicas de la administración Trump.​

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