Si hay alguien que se ha visto beneficiado por las encuestas, ese es el doctor Chi. Es impresionante cómo alguien que ni siquiera es boliviano de origen ha logrado crecer tanto electoralmente. Será sin dudas un actor fundamental en las próximas elecciones. Si hay algo por lo que se destaca el doctor Chi es por sus comentarios, muchos de los cuales son ofensivos, pero que logran un cometido mayor: que la gente y los medios hablen de él.
Ser polémico y directo en política no es algo nuevo; es una estrategia utilizada ampliamente en el mundo por varios líderes, como Donald Trump o Jair Bolsonaro. Por ejemplo, Trump inauguró su campaña en 2015 “hablando mal” de los inmigrantes ilegales. Esto causó mucho repudio por parte de los medios de comunicación y puso a Trump en “boca de todos”, por lo que la estrategia le sirvió. Lo mismo hizo Bolsonaro, quien tiene una gran cantidad de declaraciones polémicas, muchas de las cuales comparto, como su postura sobre cómo lidiar con los criminales y su afirmación de que quien admira al “Che” es un enfermo mental. Muchas declaraciones de estos líderes mundiales generan repudio, sobre todo de los medios de comunicación, que son en su gran mayoría de corte progresista.
El doctor Chi es mucho más polémico que los líderes conservadores tradicionales y muchas de sus afirmaciones están fuera de lugar, por ejemplo, sus dichos sobre las madres solteras o el rol de la mujer en la sociedad. Si hay algo que le critico al doctor, además de no ser boliviano, son sus declaraciones machistas. Una madre soltera merece todo el respeto de la sociedad. Pero, por otra parte, le reconozco que es el único político que se queja abiertamente de la ideología woke y el progresismo.
El feminismo, por ejemplo, tiene su máximo exponente en María Galindo, quien odia a Bolivia y que múltiples veces se ha empeñado en destrozar patrimonio nacional. Lo mismo ocurre con múltiples activistas que, en vez de reclamar por sus derechos de manera válida, se encargan de ultrajar monumentos y establecimientos religiosos, todo en nombre de una doctrina de género. Esto debería ser castigado, pero vemos que no. Entonces, creo que lo mínimo que se puede hacer es quejarse abiertamente.
Como dije, le reconozco a Chi su oposición a estas doctrinas que buscan imponer a la mala la dictadura de lo “políticamente correcto”, dejando a un lado el sentido común. Bolivia ya tiene demasiado con el socialismo como para que ahora la socialdemocracia, representada por Samuel y el “Joe Biden boliviano” (Mesa), nos venga a imponer la doctrina woke. Bien por Chi por reprochar a Joe, en su momento, su afinidad con el progresismo, y lo mismo hizo recientemente con Samuel. La socialdemocracia es igual de destructora que el socialismo.
El pastor coreano está logrando cada vez más agradar a los sectores conservadores de nuestro país y, según las encuestas, tiene un apoyo considerable en ciudades clave como El Alto, perjudicando al mismo MAS. Es además notable cómo en las primarias digitales del “Búnker” logró obtener más de 40 000 votos. Tanto Manfred, Samuel y Tuto tienen gente y cierta estructura que los ayudó a inflar sus resultados; Chi no, por lo que sus números son notables. Si vamos detallando encuesta por encuesta, vemos que queda mejor parado que candidatos como Tuto o Manfred por el hecho de que en las ciudades más grandes tiene más respaldo. Es alguien a tener en cuenta y que, a diferencia de los demás opositores, sabe promocionarse sin la necesidad de gastar grandes sumas en publicidad.
Si el doctor no dijera tantas cosas radicales en contra de las mujeres y otros sectores y se dedicara, como Trump, a atacar lo woke solamente, tendría más apoyo, que se multiplicaría si fuera boliviano de nacimiento. Para cerrar, con el mero estilo del doctor Chi, diré algo polémico: lo prefiero mil veces antes que a Samuel. Jamás voté ni votaré por un socialdemócrata; la izquierda no se combate con izquierda.
El “polémico” doctor Chi Hyun Chung
Fabian Freire
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