InicioSeccionesEditorialPolíticos ajenos a la dinámica histórica

Políticos ajenos a la dinámica histórica

En todo tiempo de la existencia de la política han estado presentes tres clases de protagonistas en esa materia, para unos la más alta forma de pensamiento y, para otros, algo de segunda mano y hasta despreciable. En ese sentido, los analistas han clasificado a quienes se dedican a la política en tres categorías: los políticos especializados, los politiqueros y los politicastros.

Esa clasificación sirve para todos los países, pero más para unos que para otros. En ese sentido, en ciertos países ya no existen los políticos y solamente actúan los politiqueros e inclusive solo los politicastros, que forman el último eslabón dela vida pública y que, además, son los que tienen a su cargo las riendas del Estado y los destinos de una nación, lo que se aproxima a lo que ocurre en nuestro país en tiempos contemporáneos.

Efectivamente, en la actual etapa política no se observa interés, entre los candidatos presidenciales y parlamentarios, para poner en primer plano los asuntos fundamentales del país. Por el contrario, más se dedican a la filosofía de la especulación sobre temas de mínima cuantía y no muestran voluntad para encarar los asuntos medianos de nuestra realidad y mucho menos a resolver los magnos problemas que son considerados de vida o muerte. Solamente se escucha comentarios sobre personas que podrían ser candidatos o maniobras para elegirlos, pero no se oye la menor idea acerca de hacia dónde marcha el país o asuntos trascendentales que hoy agobian a la mayoría de la población.

Tal es caso, por ejemplo, del momento político actual, cuando la atención de oficialistas y opositores se concentra en torno al posible candidato cocalero Andrónico Rodríguez o la formación de frentes y bloques de oposición, que son como montones de ladrillos rotos. Es como si un padre de familia se dedicara a jugar con dados y dejará a sus hijos sin el pan nuestro de cada día. Pero esa apreciación es solo un pálido reflejo de la realidad, la misma que, en nuestro caso, es producto del profundo grado de decadencia del país y al que es urgente dedicarle todos los esfuerzos para su salvación y no agudizar sus deficiencias en todo sentido. Por ello, ciertamente nuestra “clase” política no se interesa por el pasado, el presente ni el futuro de Bolivia.

Mientras tanto, a ese panorama político deprimente que solo agudiza la incertidumbre, se suma el hecho de que hasta ahora no se conoce planes para sacar al país de la crisis económica, principalmente, la cual se traduce en la falta de dólares, combustibles, el encarecimiento de productos de la canasta familiar y muchos otros problemas.

Por todo ello se augura que luego de las elecciones generales establecidas para el 17 de agosto, el nuevo gobierno tendrá que esmerarse al máximo para reparar todo lo que destruyó el régimen populista del MAS.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES