Ante el inminente auge de campañas de desinformación electoral en el país, una investigación de la verificadora Chequea Bolivia, apoyada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), recomendó apostar por alianzas institucionales estratégicas, un concepto denominado “alfabetización mediática” y el fortalecimiento de herramientas de fact-checking (verificación de información) en redes sociales para mitigar los efectos de un fenómeno que amenaza la integridad de la democracia.
Entre sus recomendaciones clave, propusieron fortalecer el monitoreo de información en redes sociales (RRSS) para detectar campañas coordinadas de desinformación; implementar chatbots (chats automatizados) que asistan a los usuarios en tiempo real; y usar las herramientas que ofrece la Inteligencia Artificial (IA) para agilizar la verificación de noticias y contenidos.
La periodista y verificadora en jefe de Chequea Bolivia, Enid López, junto con la socióloga y doctora en procesos sociales y políticos, María Teresa Zegada, remarcaron la importancia de crear “una normativa legal específica que equilibre la regulación y la libertad de expresión”, así como “fortalecer la alfabetización mediática, crear alianzas entre Estado, sociedad y medios, crear mecanismos de supervisión y rendición de cuentas para equilibrar la normativa e implementar chatbots electorales” frente a las elecciones venideras.
Estos criterios fueron socializados en varios talleres y conversatorios en las ciudades de La Paz y Santa Cruz durante el mes de marzo, donde Zegada y López compartieron los desafíos y soluciones frente a la desinformación, fenómeno que viene amenazando los últimos procesos democráticos en América Latina, a través de un análisis de experiencias recientes en Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú.
Las expertas mostraron tendencias y patrones de desinformación electoral identificados en la región, como la manipulación de datos oficiales en procesos informativos; uso de narrativas polarizadoras basadas en diferencias étnico-raciales, religiosas o económicas; ataques dirigidos a dañar la credibilidad de procesos y padrones electorales; uso de IA en audios y videos para desacreditar candidatos; o la ya conocida difusión de información falsa.
FUERTE POLARIZACIÓN
Zegada explicó que, tras analizar los últimos procesos electorales en los cinco países del estudio, se evidenció una clara erosión de las democracias en la región, tras revelar que apenas el 38% de las personas confían en procesos electorales en América Latina.
“Las redes sociales son nuevos escenarios de disputa política, son espacios privilegiados de información e interacción social y favorecen a la comunicación horizontal. Pero, se prestan a la profusión de noticias falsas, contaminación informativa, desinformación, manipulación psicológica, violencia digital y difusión de discursos de odio”, señaló la experta.
Según Zegada, los recursos de movilización política actuales son emocionales, como apelar a sentimientos de rabia, miedo, indignación, incertidumbre o solidaridad; discursivos y simbólicos, como usar narrativas construidas, datos falsos y mentiras, exaltando o descalificando gobiernos; hasta incluso tecnológicos, como el uso de trolls, bots e IAs, entre otros.
¿QUÉ ES ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA?
Según la Fundación Atresmedia, la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) se refiere al proceso de aprendizaje de habilidades técnicas, cognitivas, sociales y éticas para poder usar eficazmente los medios actuales, acceder y analizar la información de manera crítica y compartirla de manera segura y responsable.
En este sentido, López destacó que la alfabetización mediática fomenta la participación informada en procesos electorales. Asimismo, empodera a los usuarios a ser capaces de identificar noticias falsas, violencia digital y otros riesgos relacionados con el uso de internet.
La AMI reconoce el rol decisivo de la información en la vida cotidiana, y permite a los ciudadanos comprender el papel de los medios y las redes sociales con las que interactúan a diario, evaluar críticamente su contenido y tomar decisiones críticas como consumidores y productores de contenido.
ALIANZAS ESTRATÉGICAS
López explicó que, en casos de países como Colombia y Brasil, los esfuerzos por generar alianzas estratégicas entre el Estado, la sociedad civil y los medios de comunicación lograron algunos casos de éxito, donde se llegó a fundar consorcios grandes que articularon la alfabetización digital.
Sin embargo, también se destacó la importancia del Estado en propiciar estas alianzas y acciones en contra de la desinformación, remarcando que los poderes Electorales y Legislativo de otros países fueron clave en la incorporación de políticas efectivas, lo que hace difícil pensar en que Bolivia posea la misma robustez institucional para lograr estos acuerdos y aplicar sanciones respectivas.
Según el analista de redes sociales, Wilmer Machaca, otro obstáculo para pensar en normar y regular la desinformación es, precisamente, el hecho de que otros sectores prefieren proponer una autorregulación desde los medios, mayor transparencia algorítmica de las plataformas, llegando a cuestionar qué es (y qué no es) desinformación, por lo que varias propuestas legislativas nacionales no prosperaron y fueron solo coyunturales.
