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Reacciones ante la crisis económica

Es indudable que, principalmente debido a la dramática disminución de las reservas de gas, cuya venta al Brasil y la Argentina, por la cual el país recibía cantidades de dinero, el modelo económico santificado por gobiernos masistas agoniza. Y las consecuencias de tal fenómeno son muy duras, particularmente para la mayoría de la población que no es parte de la administración pública y tiene que luchar a diario para subsistir, a pesar de un deficiente gobierno nacional y medidas de presión como los bloqueos de caminos.

Hoy, por numerosos problemas, como la falta de combustibles, de dólares, el encarecimiento de productos básicos, el ciudadano común se ve obligado a ajustarse el cinturón, es decir, reducir gastos, hacer filas para conseguir algunos productos y enfrentar la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional. Por su parte, el gobierno de turno se muestra reacio a hacer autocrítica, olvidando que el MAS está en el poder por casi veinte años y es responsable, con evistas y arcistas, del mal manejo de la economía nacional. Y es que dilapidó una enorme cantidad de dinero, por falta de previsión y por dedicarse a favorecer principalmente a sus afines.

A pesar de que expertos en temas económicos habían señalado oportunamente que la era de bonanza por la venta de gas no sería permanente, que no se debía gastar más de lo que se tiene, que la subvención a los hidrocarburos es insostenible, que el déficit fiscal por varios años es preocupante, así como el aumento de la inflación, los gobiernos masistas procedieron a minimizar las dificultades y seguir con un derroche impune.

Lo peor es que ante los problemas que se agravan, las autoridades nacionales enfatizan que los culpables son otros, no ellas. Que la crisis económica actual se debe a fenómenos climáticos, a inflación importada, perceptible en productos foráneos, y también a los bloqueos de caminos iniciados por evistas en noviembre, que paralizó al sector productivo e hizo que subieran los precios de productos básicos.

Lo reprochable es que el gobierno de turno solo adopta medidas paliativas, de efecto temporal, como reprimir a sectores productivos. En ese sentido, se ha prohibido por algunos meses la exportación de aceite, se ha intervenido cinco ingenios arroceros, afectando a la propiedad privada y estableciendo un control de precios. Pero entendidos en el asunto aseguran que, de esta manera, el supuesto combate contra el agio y la especulación, agravará los problemas, porque puede haber quiebras de empresas, pérdida de mercados externos y menor ingreso de dólares. En tanto que los afectados por tales medidas anuncian medidas de presión como bloqueo de caminos.

El asunto empeora porque el presidente Luis Arce declaró que «los cambitas están jugando sucio» es decir que, algunos empresarios del oriente ocasionan la escasez productos de la canasta familiar. Otras autoridades arguyen que hay una “guerra económica”, con operaciones de sabotaje y desabastecimiento que son parte de una estrategia para debilitar al gobierno. Pero si el gobierno no se sincera y asume una posición realista, los problemas económicos mencionados no tendrán solución oportuna, por lo que la población será sometida a mayor angustia, lo que no sucederá con los gobernantes, a los cuales no les hace mella la crisis económica.

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