La maratónica visita del presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a Bolivia derivó en un Foro Empresarial y en la suscripción de tres memorandos de entendimiento, una adenda y dos cartas de intención de negocios, con su par boliviano, Luis Arce. Santa Cruz fue el escenario para el diálogo económico, político y social.
En ese contexto, se informó que se trabajarán en 10 áreas, como la lucha contra la trata de personas, tráfico ilícito de migrantes y delitos conexos; en cooperación técnica; en capacitación del personal para la lucha contra el narcotráfico; en protocolos de acceso recíproco a los sistemas de salud; en modificaciones de la Central Hidroeléctrica Jirau de Cota, en integración eléctrica; en gestión de exploración y explotación de hidrocarburos; en comercialización de fertilizantes; en intenciones de compra y comercialización de minerales y minerales no metálicos, entre otros.
También abordaron el tema de aumentar volúmenes de venta de gas e inversiones de Petrobras en el país, en materia de exploración ante el fracaso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPFB) en esta actividad.
Sin embargo, previo a la reunión de ayer, el lunes el Gobierno brasileño participó en negociaciones con Bolivia para reducir el precio de importación del gas natural para la industria brasileña hasta en un 40%.
“Tuvimos una reunión histórica, hicimos el vínculo entre la industria nacional y YBFP, que es la industria del gas en Bolivia, para que podamos eliminar la intermediación, reducir el precio del gas y, en consecuencia, aumentar la competitividad de la industria nacional”, dijo el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira.
La reducción del precio debe lograrse a través de la compra directa de gas boliviano por parte de la industria brasileña. Hoy, la adquisición se realizó a través de Petrobras, según reporte de Globo, publicado por RTP.
Análisis
El presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Fernando Romero, evaluó los acuerdos realizados entre Bolivia y Brasil, en el marco de la visita del presidente del vecino país, Luiz Inácio Lula da Silva y la reunión que tuvo con el presidente boliviano, Luis Arce, y dijo que la iniciativa no resuelve los problemas económicos del país en el corto plazo, pero genera desafíos para el país.
Recuerda que Bolivia tiene una gran diferencia con Brasil, pues si no fuera la venta de recursos naturales al vecino país, como el gas, el déficit comercial sería amplio.
El año 2023 hemos exportado al Brasil un total de 124 productos por un valor de 1.568,6 millones de dólares, donde el 87% fue gas natural, 4% urea granulada y casi 2% ulexita natural, sostuvo.
Asimismo, en el año 2023, hemos importado alrededor de 3.478 productos por un monto de 1.910,83 millones de dólares. Lo más comprado de Brasil fueron barras de hierro (4,47%), preparaciones con alcohol (3,67%) y vehículos (2,27%), informó.
“Se observa una gran diferencia entre lo exportado e importado, nuestras exportaciones a Brasil solo representaron el 3,56% de las importaciones hechas de ese país en la gestión 2023, una relación abismal de 28 a 1”, sostiene.
El saldo comercial el año 2023 fue negativo, por 338,2 millones de dólares. Desde el 2000 al 2023, hubo un 42% de gestiones con déficits comerciales con el Brasil. De manera acentuada desde el 2016, por la caída de la producción hidrocarburífera.
Con respecto a los acuerdos con Brasil, son positivos, pero no resolverán la crisis económica en el corto plazo que vive Bolivia, ya que se necesitan medidas estructurales, sobre todo en el ámbito fiscal, generar estabilidad política y social en el país, y un reajuste importante en su modelo económico y de gestión pública que garantice la actividad privada empresarial tanto nacional como extranjera, apuntó.
Sin embargo, se abren oportunidades y se presentan grandes retos para el sector público y privado con esos acuerdos, memorandos, adendas y demás convenios firmados, y por firmar con Brasil, sobre todo en el campo energético, industrial, comercio exterior y otros, observó.
Eso debe plantear un plan estratégico y una sinergia a largo plazo entre el Estado (y sus niveles de gobierno) con el sector privado para afrontar un nuevo escenario desafiante con Brasil y también con el Mercosur.
“Tenemos una economía poco moderna, con baja industrialización, donde el gas natural es lo que más exportamos a Brasil hasta la fecha. Esto se debe revertir, vender menos materia prima y más productos manufacturados, con valor agregado, esto aportará sin dudas a una mayor competitividad y desarrollo para Bolivia”, concluyó.
Intenciones de fortalecer esa asociación, creando una planta de fertilizantes de nitrógeno entre Corumbá y Puerto Quijarro.
Los acuerdos permitirán a Bolivia exportar a Brasil, además de urea, carbonato de litio, cloruro de potasio y NPK, un fertilizante o abono que está formado por tres macroelementos que son: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K)
Tercera adenda al Memorándum de Entendimiento en materia energética, garantizará la exportación de gas natural y promoverá las inversiones en exploración y explotación en territorio boliviano. Asimismo, busca que Petrobras le dé una mano a YPFB en exploración.
54 proyectos exploratorios en todo el territorio boliviano.
32,4 millones de metros cúbicos por día se producen actualmente.
