Después de días de marchas y bloqueos por parte de maestros urbanos en la ciudad de La Paz, mediante un acuerdo con el Ministerio de Educación, firmado el pasado 24 de abril, fueron suspendidas esas medidas de presión. El pliego petitorio presentado por el magisterio urbano incluía nivelación de horas, ítems de nueva creación, horas para educación alternativa, ascenso automático de categoría, rechazo al reordenamiento y la reducción de ítems.
Según el Ministro de Educación, se creará dos mil ítems y las horas déficit serán cubiertas de manera paulatina, hasta llegar a las 16 mil en junio y julio. También habrá Congreso Educativo Plurinacional, con la participación de representantes de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (Cteub). Pero docentes de base siguen rechazando la jubilación forzosa a los 65 años y exigen una renta del 100 por ciento, con fondos del gremio, de la parte patronal y del Estado.
Sin duda, el asunto de la educación en nuestro país amerita intensos debates entre instituciones académicas y posiblemente con asesoramiento externo, porque se debería dilucidar qué tipo de enseñanza requieren nuestros niños y jóvenes, además de brindarles apoyo hasta que sean profesionales y puedan desempeñarse en el sector público o el privado.
Habría que brindarles inicialmente adecuada infraestructura, pues inclusive hoy estudiantes pasan clases en algunos locales con serias deficiencias, particularmente en zonas alejadas. Tampoco todos los estudiantes tienen computadoras y acceso a Internet, lo que ha sido visible durante la pandemia por covid-19, cuando comenzó la modalidad de clases virtuales. Entonces también docentes tuvieron que adaptarse con dificultad a esa nueva forma de enseñar.
Por otra parte, con la actualización de la currícula escolar se incluyó una serie de materias como lengua originaria y extranjera, actividades económicas en comunidad, nociones de estadística, teoría básica de robótica, etc., para primaria. Y para el nivel secundario, salud sexual y reproductiva, conservación y protección del medioambiente, matemática financiera, normas APA, la inflación y el PIB, y otros de tinte político. Como se observa, varios temas son polémicos y se podría decir que se pretende adoctrinar. Además, parecen ser producto de la improvisación, pues para una enseñanza adecuada se requiere un plan general de estudios suficientemente debatido y docentes con capacitación profesional para impartir muchos de esos nuevos conocimientos.
Por todo ello y mucho más, esperemos que el anunciado congreso pedagógico sea organizado de la mejor manera y no sea solo una manera de acallar los numerosos reclamos que provoca la educación actual, cuya calidad es puesta en duda, tanto dentro como fuera del país, particularmente porque no hay evaluación permanente.
Importancia de próximo congreso de educación
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