En cada país la modalidad virtual se muestra como una propuesta innovadora. Pero no por incorporar moderna tecnología se está logrando que las acciones por esa vía sean realmente educativas, ni que resida en la tecnología la solución de los problemas actuales. Algunos autores han advertido, incluso, que el uso de tecnología puede llevar a un segundo plano los objetivos en educación. Dicha tendencia es planteada por Escontrela (2018), señalando que “observamos que en su mayoría transitan todavía entre los modelos tecnocéntrico y logocéntrico, que constituyen un obstáculo que hay que superar para lograr una educación a distancia mediada por las TIC con calidad”.
Alerta sobre la separación entre la labor del diseñador del proyecto y los espacios y materiales educativos digitales, su realización, producción por parte de expertos técnicos y su posterior aplicación por parte del profesor o facilitador/a. Ello ha aumentado la disociación entre la producción de conocimiento tecnológico educativo y las prácticas educativas.
No todo lo que esperaba lograr con esta estrategia se ha visto confirmado; es más, incluso hubo cierta frustración en la comunidad educativa, por una serie de errores que se han cometido y de actitudes que se ha mantenido. Uno de estos errores es el tecnocentrismo, es decir, situar la tecnología por encima de la pedagogía y la didáctica, olvidando que su incorporación no es un problema tecnológico, sino que es, independientemente del económico, de carácter cultural, social y formativo. Por otra parte, un error cometido con las nuevas tecnologías, que ha llevado a que no desarrollen todas las posibilidades para la creación de nuevos entornos formativos, es el deseo de trasladar sobre ellas principios aplicados de la enseñanza presencial o de tecnologías más tradicionales.
Algunas desventajas del aprendizaje de forma virtual son:
– Requiere más inversión de tiempo por parte del profesor.
– Precisa competencias tecnológicas por parte del profesor y de los estudiantes.
– Requiere que los estudiantes tengas habilidades para el aprendizaje autónomo.
– Puede disminuir la calidad de la formación si no se da una comunicación adecuada profesor-estudiante.
– Requiere más trabajo del convencional.
– Supone la baja calidad de muchos recursos y contenidos actuales.
– Falta de retorno inmediato en el e-Learning asíncrono.
– Aumenta el tiempo de preparación para el profesor y el costo.
– Potencialmente introduce más frustración, ansiedad, y confusión.
– Ausencia de estímulos del entorno-necesidad de equipos e infraestructura informática.
Entre los puntos débiles del aprendizaje virtual están: la docencia se convierte en un cúmulo de tareas con fechas de finalización e inicio. Es decir, la posibilidad de acceso y consulta es abierta, pero al final el proceso instruccional se resume en una serie de trabajos parcelados y con pocas relaciones internas entre ellos, disminuyendo una consecución más dúctil y adaptada desde la perspectiva del aprendiz y del propio aprendizaje. Los estudiantes esperan más personalización y una ejecución de tareas más progresiva, pero la enseñanza, en este punto, se manifiesta en términos generales, bastante rígida y los criterios de evaluación se están manejando de la misma manera que en las clases presenciales. La evaluación no está adecuada a una educación a distancia. El cambio de una educación presencial a una a distancia requiere recursos tecnológicos innovadores que no cuenta nuestro medio, sin mencionar las diferentes características de nuestro contexto.
Modalidad virtual en educación
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