“Si buscas éxito, miente; si verdad, te engañas”. Viejo dicho chino que, según sus propios protagonistas, “fue efectivo como arma” y así fueron ganadas batallas y guerras, se convenció a los propios y contrarios sobre verdades que en todo eran engaño.
Efectivamente, no hay forma de convencer al contrario, que haciéndole creer mentiras que resultan verdades. Partes de guerra, informes diplomáticos y propuestas de arreglos generosos han sido ventajosos hasta para las partes en conflicto. Toda mentira tiene disfraz de verdad y, por el contrario, toda verdad puede mostrar caras o facetas de mentira.
El comunismo, al igual que el nazismo o el fascismo han ganado partes de la guerra usando la mentira, el engaño. Arengas políticas (casos, Hitler, Mussolini, Stalin y otros) han sido factores importantes para convencer a sus pueblos y para engañar a sus enemigos. La desinformación adquirió calidad de arma contundente porque utiliza todos los medios para que el engaño “tenga cara bonita y no amarga”, dicen los árabes. De este modo, el arma de la desinformación funciona impune y efectivamente en todo conflicto y rehúye todo peligro o muestra como bueno todo lo malo; es, de alguna manera, “agua para el sediento y remanso para el cansado”
Diversas formas de engaño, muchas caretas de circo y múltiples enseñanzas de espionaje han sido esparcidas en el mundo y las formas más sutiles han sido armas que en conjunción con las ofertas materiales de toda clase no han podido dejar de convencer para que toda mentira sea aceptada. Así se afirma: “Tanto vales cuanto ofreces”. Normalmente, la oferta sobrepasa toda expectativa y cada labor de espionaje o engaño resulta favorable o conveniente. Cuánto valoran los hombres la palabra de sus semejantes y recurren a la mentira, al engaño o al sofisma para mostrar “sus verdades que fueron mentiras”. Cuántas desgracias evitarían muchos pueblos si en todas sus relaciones fueran veraces, ciertos, verídicos, que es lo mismo que responsables, honestos; pero, en la mayor parte de los casos, por el logro fácil de lo buscado se recurre a la mentira. Cuántas personas, entidades y hasta gobernantes están bajo la sombra de la mentira, viviendo y creyendo, engañando y mintiendo a su vez en un juego de falsedades que, por igual, hace daño a las partes.
La mentira, arma muy efectiva de la guerra
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