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Cumbre empresarial, compromiso por Bolivia

Solo la unidad de los empresarios nacionales, la promoción de acciones conjuntas y la mejora de la productividad podrá sacar al país adelante y hacer posible la reactivación. Estamos convencidos de ello.
El primer paso, es decir la unidad de los empresarios, ya fue manifestada en la reciente Cumbre para la Reactivación Económica y Productiva, donde participaron casi un medio millar de delegados de diferentes sectores productivos del país.
Esta cumbre es una respuesta a la necesidad de reactivar la economía nacional, afectada seriamente primero por la pandemia del Covid-19 que generó una tasa de contracción del PIB aproximadamente del 13% en el 2020 y ahora por los efectos de la invasión de Rusia a Ucrania.
Se debe remarcar que esta Cumbre Empresarial es una clara muestra de que los principales actores económicos del país tienen la predisposición y voluntad de continuar apostando e invirtiendo en Bolivia.
También queda claro que los empresarios que participaron en este encuentro vinieron a debatir y analizar hasta alcanzar la ruta crítica que debemos seguir tanto el sector público como los privados para generar un adecuado clima de negocios en el país, garantizando la seguridad jurídica y las condiciones acordes para las actuales y futuras inversiones.
Como dijo el analista Enrique Velazco en una reciente nota “el sector privado, al convocar a la cumbre, reconoce la insuficiencia de las políticas de gobierno para enfrentar la crisis en sus múltiples dimensiones”.
La Cumbre de Desarrollo Productivo definió tres ejes fundamentales para alcanzar la meta de la reactivación económica nacional, que se resumen así:
— El desarrollo del sector productivo debe ser complementario.
— El desarrollo del sector productivo es sustentable.
— El desarrollo del sector productivo es diverso.
Estos ejes son la base de los nueve pilares definidos por la Cumbre para la Reactivación Económica:
1.- Lucha decidida y efectiva contra el contrabando. Esta ilícita actividad es el principal problema del sector productivo y se relaciona con la informalidad, dificultades para el acceso al financiamiento, imposibilidad para ampliar la capacidad productiva y el deterioro de las condiciones laborales.
El impacto del contrabando fluctúa entre el 6 y 8% del PIB. El contrabando estimado fue de 3.248 millones de dólares, aproximadamente. A ello hay que sumar el “contrabando hormiga”, que estaría alrededor de 500 millones de dólares anuales.
2.- Formalización del sector productivo.
Este trabajo requiere una política de simplificación y reducción de la burocracia estatal. Las barreras en los trámites y los cuellos de botella en las instituciones públicas han empujado a muchos actores a la informalidad.
3.- Regulación equitativa y fácil de cumplir.
Es necesario modernizar la normativa tributaria, laboral y comercial que rige al sector productivo.
4.- Modernizar y profundizar el acceso al crédito. Esta tarea debe cumplirse sin afectar la sostenibilidad del circuito financiero y usando nuevas tecnologías, para llegar a más sectores.
5.- Alianzas público-privadas.
Este trabajo conjunto y ajustes en las normativas de inversiones, empresas públicas y de conciliaciones, permitirá asegurar el desarrollo productivo.
6.- Desarrollo de los mercados debe integrar a productores de todos los departamentos del país. El desarrollo del mercado nacional debe partir por integrar primero a los mercados locales, con la perspectiva final de exportar.
7.- Nuevas formas de producción bajo un marco de desarrollo sostenible y sustentable.
Esto creará nuevas oportunidades de mercado y financiamiento, desarrollando productos con alto valor agregado.
8.- Políticas de digitalización, innovación y género transversales.
Todas las políticas públicas deben enfocarse desde una perspectiva de desarrollo innovador, con equidad de oportunidades y en un entorno digital.
9.- Cambio de la matriz energética para asegurar la sustitución de importaciones.
Para esto se requiere una política de desarrollo de energías alternativas, eléctricas y limpias.
Las propuestas de la Cumbre de la Reactivación llevan implícito el mensaje de que la inversión del sector productivo es el principal elemento para asegurar el desarrollo nacional.
Se requiere generar un adecuado clima de negocios, garantizando la seguridad jurídica y las condiciones acordes para las actuales y futuras inversiones.

El autor es Economista, licenciado en la UMSA, doctorado Ph.D. en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador de Argentina y Académico de Número de la ABCE (Academia Boliviana de Ciencias Económicas).

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