Parte II
Quizá alguien piense que en su pueblo ya había internet. En el mío también. Pero el acceso a redes más rápidas abre la puerta a usos más ambiciosos y a la descentralización de la vida en las ciudades.
¿Afecta la brecha digital a las empresas?
Analizando la Encuesta sobre el uso de las TIC y comercio electrónico publicada por el INE en España, vemos que lo que marca el uso de tecnologías de la información (TIC) no es tanto la conectividad o el desconocimiento, sino la propia actividad de cada sector. Así, por ejemplo, en el sector del alojamiento, el 100% de las empresas de más de 10 empleados dispone de una conexión a internet, pero el porcentaje de personal que los utiliza es sólo el 50%. Tenemos que tener en cuenta en qué consiste el trabajo en alojamientos, donde la mayor parte del personal se dedica a tareas que no requieren un dispositivo propio para cada empleado. Tareas de limpieza, cocina o restauración en las que, en el caso de utilizar dispositivos electrónicos para procesos digitalizados, no se considera el uso de un dispositivo por empleado, como sí ocurre en las tareas administrativas y de gestión. Lo mismo reflejan en sectores como industria, metalurgia o construcción. No podemos considerar, por tanto, que en este punto exista una brecha digital relevante más allá de la propia actividad o evolución de cada área dentro de la digitalización.
Por ejemplo, en el caso de la Inteligencia Artificial y el Big Data, el uso está aún en muchos sectores en porcentajes residuales, según muestra la encuesta. Como ya he comentado antes, el acceso a una red de alta capacidad es necesaria para que las empresas operen bajo las mismas reglas del juego, sin perjuicio del punto geográfico en el que se encuentren.
Otro análisis interesante sería atender el tipo de acceso a red según ubicación de la compañía. La encuesta no ofrece datos desagregados por comunidades en empresas de menos de 10 empleados.
¿Tiene sentido priorizar lo digital donde faltan otros servicios?
Pienso en pueblos perdidos en la montaña con una gran conexión a internet en la que no hay centro médico ni escuela. O en pueblos de Centroamérica donde los niños tienen que caminar 2 horas para ir al colegio. Estos pueblos quizá no tengan carreteras asfaltadas o se queden aislados por inclemencias meteorológicas. Pueblos donde hacer una compra online seguramente no siga los mismos plazos de entrega, ni sea rentable para la empresa de reparto, algo que debería valorarse desde el Estado, al igual que la función social de la banca.
Pero el acceso a una red de calidad, como vengo reiterando, es una ventana abierta al mundo. No hay mayor justicia social que la igualdad de oportunidades. Una vez ahí, que cada uno las aproveche lo mejor que sepa.
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