Por: Susana Gutiérrez
PH: Bernardo Guerrero
Una casualidad dio como resultado el nacimiento de la fundación Alalay, cuya misión es proteger a niños en situación de calle. A partir de ese hecho, Claudia Gonzales dedica todo el tiempo disponible a la formación integral de quienes, por una u otra circunstancia, en lugar de disfrutar de su niñez, tienen que enfrentarse a los avatares de la vida.
El trabajo demanda esfuerzo y mucho sacrificio, porque las necesidades de una fundación, que protege a la niñez y la adolescencia, son muchas y se necesita la colaboración de todos quienes puedan otorgarla. Pero, mejor dejemos que su fundadora nos comente al respecto.
¿Cuáles son las principales actividades de Alalay?
Alalay tiene dos programas, uno de protección y otro de prevención. En el programa de protección trabaja con niños en situación de calle y alto riesgo. Entre sus principales actividades están poder recuperar a los niños que viven en las calles y llevarlos a nuestras casas de acogidas y aldeas. Allí tienen actividades educativas, sociales, deportivas, lúdicas, talleres de capacitación en diferentes áreas como panadería, computación, textilería, etc.
En el programa de prevención, donde están las escuelas sociodeportivas, tenemos una serie de actividades relacionadas con el deporte, con el fútbol, específicamente, con la capacitación de niños, padres y docentes de escuelas públicas en prevención de violencia, en habilidades para la vida, por ejemplo, fortalecer la comunicación entre los padres e hijos, la autoestima, la comunicación, la resolución de problemas y conflictos, los derechos, la actitud positiva, es decir, trabajamos sobre una serie de habilidades para la vida, que se les brinda tanto a los padres, a los niños, a los profesores y también a la comunidad. Tenemos también actividades de recaudaciones de fondos para buscar la sostenibilidad.
¿Desde cuándo preside usted la Fundación?
He fundado Alalay en 1990, cuando tenía 18 años, era estudiante del primer semestre de Ingeniería Civil. Estudiaba en la UMSA y frente a la facultad está la estatua al Soldado Desconocido. Un día que llegué a las 7:30 de la mañana a dar un examen, vi que salían de la estatua alrededor de 25 niños, quienes vivían ahí adentro. Muchos de ellos se fueron corriendo hasta San Francisco, pero se quedó uno en la acera, Joaquín, él tenía 7 años. Lo llevé a comer algo, me contó su historia, lo invité a vivir en mi casa, y a partir de la vida de Joaquín es que empecé a salir a las calles a buscar otros niños como él, que necesitaban apoyo. Alalay empieza a funcionar en 1990.
¿A quiénes presta ayuda Alalay?
Alalay presta ayuda a niños y jóvenes que viven en las calles, también que están en situación de violencia o riesgo social. Asimismo, trabajamos con padres de familia, con profesores y con la comunidad.
¿Cuáles son las necesidades de Alalay?
La Fundación tiene muchas necesidades, especialmente en el programa de protección, porque son las casas de acogida, donde viven los niños, y nuestras principales necesidades están en términos de educación, de material escolar, de uniformes, también de alimentación, sobre todo, alimentos secos o víveres. En temas de salud, ahora con el covid-19 necesitamos pruebas rápidas, alcohol, barbijos y todos los elementos de bioseguridad. Alalay también requiere hacer mantenimiento de las viviendas y equipamiento. Esas son las necesidades más importantes.
¿Qué proyectos tienen actualmente?
Alalay tiene dos programas, un programa de protección y otro de prevención, en el de protección hay varios proyectos, uno de ellos es el trabajo de calle, donde un equipo de la Fundación sale a las calles a buscar a los niños, donde ellos se concentran, donde ellos duermen, donde ellos viven, para establecer lazos de amistad y de confianza. De esta manera tener actividades tanto lúdicas como deportivas, educativas, de salud, para que ellos puedan dejar las calles e irse a Alalay u otra institución que trabaje igual que nosotros. Tenemos también un programa de empoderamiento económico para familias y para jóvenes mujeres, quienes carecen de recursos, que han salido de la situación de calle y, a través del proyecto, se les permita tener un sustento diario.
Por otro lado, tenemos el proyecto que se llama “Yo también cuento”, que tiene que ver con poder otorgar a los niños y adolescentes, muchas veces también a los padres, certificados de nacimiento y de identidad, para que puedan acceder a la educación y a la salud. Tenemos otros proyectos educativos que tienen que ver con el tema técnico, con la capacitación de los niños en diferentes áreas, como panadería, textilería, también tenemos diferentes proyectos educativos, para que puedan asistir a la escuela, puedan finalizar el colegio, puedan dejar de trabajar y tengan acceso a la educación universitaria.
¿Cómo se sostiene la Fundación?
Alalay se sostiene de diferentes maneras, desde su inicio ha buscado fondos dentro de Bolivia. Nos mantenemos por medio de donaciones de personas e instituciones que puedan hacer posible sacar adelante este proyecto. Tenemos también varias actividades de recaudación de fondos en el año y campañas. Por otro lado, elaboramos proyectos para presentar a la cooperación internacional, a organizaciones extranjeras que puedan apoyarnos, trabajamos también con embajadas, es decir buscamos todas las formas posibles de recaudar fondos para atender a más niños.
Recientemente Alalay firmó un convenio con las Escuelas de Real Madrid, ¿en qué consiste?
Alalay trabaja con la Fundación Real Madrid desde 2012, cuando firmó el primer convenio para poder abrir las escuelas sociodeportivas en Bolivia. El noviembre de 2020 renovamos por cuatro años el convenio y, recientemente, en diciembre de 2021 se unió a las escuelas sociodeportivas la empresa Tigo, para ayudarnos a disminuir la brecha digital con los niños y adolescentes, para trabajar temas de prevención de violencia, para apoyar en temas educativos a los niños de las escuelas sociodeportivas. Por otro lado, desde 2012 participa como uno de los socios de las escuelas sociodeportivas el Banco Mercantil Santa Cruz con la Fundación Mercantil Santa Cruz, y estamos muy contentos que Tigo se haya unido a este lindo proyecto, porque son alrededor de 1.500 niños atendidos en cinco escuelas sociodeportivas en La Paz, El Alto y Santa Cruz. Nuestro objetivo es también crecer.
¿Qué planes más tiene para el futuro?
Entre los planes que tenemos para el futuro, dentro del programa de prevención en las escuelas sociodeportivas de la Fundación Real Madrid, está nuestro interés en poder tener presencia de las mismas en todo el territorio nacional. Actualmente, estamos en La Paz, El Alto y Santa Cruz. Pero, estamos muy interesados de poder trabajar también en Cochabamba e ir creciendo a nivel nacional y, por otro lado, poder hacer trabajo de incidencia a nivel departamental, regional y nacional. Otro de nuestros objetivos es poder ayudar a más niños, niñas y adolescentes que están en las calles, sobre todo, con un enfoque de género.
¡Cuáles han sido los mayores logros obtenidos?
Creo que dentro de los principales logros está poder ver cómo los adolescentes y los jóvenes, quienes salen de las calles, hoy tienen una profesión técnica, un trabajo digno, una familia libre de violencia. Creo que esos son nuestros principales logros.
Tenemos muchos jóvenes que se han capacitado y están también en las universidades. Hemos contado muy gratamente con el apoyo del Banco Mercantil, a través de su programa de capacitación universitaria y en emprendedurismo. El mayor resultado de todos estos aportes es haber mejorado la vida de los jóvenes que han salido de Alalay, porque no solamente son profesionales o tienen una vida digna, diferente, sino, sobre todo, que pueden transformar su entorno, su sociedad, el espacio donde ellos viven.

