Por Susana Gutiérrez
El idilio comenzó como suelen empezar los grandes relatos, entre la exuberancia de la naturaleza y el murmullo expectante de más de doscientas personas reunidas para ser testigos de una fantasía. El escenario no podía ser otro que el biocentro Yvaga Guazú, donde la vegetación tropical prestó su verde para convertir la pasarela en un lienzo de pura devoción nupcial. Allí, el diseñador Galo Sánchez no solo presentó su esperada colección “Felices por siempre…”, sino que materializó su propio concepto de la elegancia eterna.
A medida que avanzaba el tiempo, la pasarela cobró vida al paso de más de treinta modelos. Representantes de Promociones Gloria, exreinas del Carnaval e invitadas especiales caminaron entre los senderos, transformando el paisaje en una narrativa en movimiento. Cada diseño dialogaba con la luz natural del lugar, entrelazando telas de caídas impecables con el brillo sutil de Carrasco Joyería Jubilee y la delicadeza botánica de los bouquets confeccionados por Flores on Line.
La puesta en escena, orquestada bajo el diseño decorativo de Francisco Mercado y complementada por el estilismo y arreglo de Sandra y Teo, mantuvo un hilo conductor de romanticismo absoluto.
El clímax de la cita llegó cuando las copas de Champagne Salton Espumante se alzaron para el brindis, anticipando el momento más emotivo del encuentro. Mientras el carrusel final de novias recorría la pasarela, la voz en vivo de Icíar Díaz envolvió la escena, creando una atmósfera suspendida en el tiempo que culminó en una cerrada ovación.
Galo Sánchez no se limitó a presentar una colección; tejió una experiencia en la cual la moda, la belleza y la fantasía se encontraron para demostrar que los finales felices también se diseñan.
