El desempleo fue un factor determinante para el crecimiento del comercio informal. Por medio estuvieron las políticas de despido, masivas en algunos casos, asumidas en diferentes épocas. Quienes perdieron su fuente de trabajo, que fueron despojados de sus beneficios sociales y otro tipo de atenciones, no tuvieron otra opción que convertirse en informales. Ello a fin de ganar el sustento diario. De ahí que las calles de nuestras principales ciudades están llenas de dichos comerciantes. Obviamente que el trabajo no denigra a hombres y mujeres.
En consecuencia: a fines de julio del año 2000, es decir a principios del presente siglo, entre 160 mil y 200 mil personas deambulaban, buscando empleo. El dato fue ofrecido por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) indicó, asimismo, que el primer trimestre de ese mismo año, se registró 5.500 despidos en el sector público.
Ellos, posiblemente, fueron echados de sus puestos, entonces, como consecuencia del cierre de las minas, la privatización de las empresas públicas, de las corporaciones de desarrollo, la venta de algunas empresas y la capitalización de unidades productivas.
Estamos en condiciones de afirmar, además, recurriendo a un estudio del Comité de la Universidad Boliviana (CEUB), que, a junio del 2000, unos cien mil profesionales, de diversas ramas, no encontraban cabida en el mercado laboral, desde 1980. Todo ese contingente humano buscó subsistencia en el comercio informal. En vano se esforzó por alcanzar un título académico, porque, desgraciadamente, no tuvo la menor oportunidad para ejercer su profesión. Y ha sobrevivido gracias al comercio instalado en vías públicas.
El comercio informal ha crecido cuantitativamente en los últimos años, a raíz de la pandemia, en particular. A diciembre de 2020, estaban registradas 400.000 personas desempleadas. La información fue proporcionada por el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Rolando Kempff. Se dijo que, en la misma gestión, se habrían cerrado más de 300 empresas de la industria. La noticia fue brindada por el presidente de la Cámara Nacional de Industria, Ibo Blazicevic. Situación que significó desempleo, indudablemente. Quienes fueron golpeados por esta realidad, engrosaron las filas de los informales.
En este marco se sostuvo que en la economía nacional había un sector informal, que alcanzaba a 70 por ciento, mientras solo el 30 por ciento era formal, que cumplía con los tributos y aranceles al Estado.
Esa es la situación del comercio informal en el país. Ahí tenemos el pasado, el presente y futuro, de ese sector, que, de una u otra manera, dinamiza la economía nacional. Un sector que realiza dicha actividad por cuenta propia. Disponiendo reducidos capitales o recurriendo a pequeños créditos bancarios. El objetivo que tiene es priorizar la vida, ante la adversidad que pretende devastar a la gente necesitada. No recibe el aliciente gubernamental para salir adelante. Pero sí se sirven de los informales, con fines estrictamente políticos.
En suma: se impone crear fuentes de trabajo, con remuneración justa y permanente, para los denominados comerciantes informales, en particular.
Realidad del comercio informal
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