Escribo desde el dolor y la nostalgia.
Aunque cada domingo varias emisoras de radio permiten escuchar esa música romántica que “no es antigua, es eterna”, como dice un famoso periodista, lo cierto es que “el amor ya no está en el aire”… Esa magia e ilusión que unía a las personas se debilita frente al estruendoso ruido de las leyes… (la ley 348, como claro ejemplo), la creciente precariedad del trabajo y la banalidad de las redes sociales.
El deseo de tener una pareja y formar una familia se diluye frente al alza del dólar, la inflación y las filas por combustible. El “bono demográfico” no quiere reproducirse porque suele acceder solo a un trabajo informal o a un seudotrabajo como el de “ayudar en el negocio de mi mamá”.
El “trabajo estable” es un mito y en su lugar aparecen los “emprendimientos”, que vienen a ser las nuevas formas con que se “gambetea la pobreza”. Traer un bebé no es difícil, pero sostenerlo es una gran hazaña que pocos logran a cabalidad, porque son los futuros “hijos del celular” y quizá de grandes sean gamers.
El frenesí de los negocios callejeros y el ruido de las torpes bocinas no permiten detenerse a pensar en una cena con la amada, y solo cabe retornar al hogar para consumir las noticias-basura de los canales que pretenden construir una “opinión pública” que no es más que la repetición de los crímenes, violaciones, corrupciones y demás tonterías.
Cada vez es más difícil acordar una cita para tomar un café, pues muchos se ven obligados a mantener dos trabajos, ya que uno solo es insuficiente para pagar las cuentas, el celular y las deudas ante el banco.
Si bien el amor romántico se origina en los poemas en lenguas romances, el amor romántico fue un constructo sociocultural del Siglo XX basado en unas idealizaciones como “el amor eterno” y la existencia de “almas gemelas”, y como tal motivó el arte, las actitudes, los comportamientos “románticos” y, sobre todo, la libre elección de la pareja por un sentimiento y no por una imposición.
Hoy se impone la carencia: la imposibilidad de un trabajo estable opera en contra del sueño de una pareja y una familia, la ley aparece como amenaza a la libertad masculina, el alza de precio amenaza la existencia de los solteros y las solteras. En la lógica del “sálvese quien pueda”, ¿cómo pensar en el amor romántico?
La autora es antropóloga.
