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Debate sobre ley contra bloqueos

Desde hace años, la opinión pública ha visto con interés la presentación de proyectos de ley en la Asamblea Legislativa para prohibir los bloqueos de caminos y otras vías de comunicación. Las propuestas parlamentarias encontraron nuevos ecos a mediados de este año, cuando se produjeron bloqueos de carreteras en varios departamentos del país, los cuales duraron 53 días y causaron millonarias pérdidas económicas, afectando en particular a sectores productivos.
Por ese motivo, al Parlamento llegaron proyectos de ley sobre el tema, precisamente para que sean debatidos y aprobados para que en el futuro el país con una norma pueda estar libre de amenazas de esa naturaleza. Pero el asunto adquirió carácter candente y su debate camaral ya dura semanas, en un ambiente de hostilidad entre diputados que apoyan la medida y los que la rechazan. Inclusive fueron paralizadas las discusiones por falta de acuerdos. Y es que mientras algunos asambleístas buscan garantizar el normal desarrollo de las actividades en el país y que los bloqueadores sean castigados porque atentan contra el derecho al libre tránsito, al trabajo y hasta a la vida, otros se oponen a su aprobación, arguyendo que también se debería sancionar a las autoridades que no atiendan satisfactoriamente las demandas sociales, lo que resulta conveniente para causar retraso.
En consecuencia, la aprobación de una norma contra los bloqueos está lejos, a no ser que se produzca un cambio de actitud, en beneficio de la población que es perjudicada cuando es interrumpido el tránsito por los caminos. Se debe considerar, entre tanto, que los bloqueos de caminos y otras medidas de presión son un efecto de causas de magnitud. Quiere decir que al debate se necesita incorporar nuevos elementos de juicio.
Es sabido que, en otros países, no existe una ley parecida y pese a ello, no hay bloqueos de vías y todo transcurre con seguridad. Es decir, no hay bloqueos porque no existen causas para ello, lo que permite comprobar que es importante analizar las causas del problema oportunamente. Por ello, considerar solo los efectos no es aconsejable, pues en vez de solucionar el problema, se agrava. Más aún, se reproduce hasta con violencia y pérdidas económicas millonarias. Por tanto, diputados y senadores deberían considerar el tema en ese sentido, buscando las causas de fondo que originan explosiones de descontento social.
En esa forma, volvería la tranquilidad a la población y no menos a los parlamentarios que no encuentran consenso y podrían terminar jalándose de los pelos, hecho que podría contagiar al Poder Ejecutivo y otras instituciones, además a los gremios (antes sindicatos) que ahora son mayoría en la COB.
Finalmente, no olvidemos que los bloqueos de caminos realizados entre mayo y junio de este año, que duraron 53 días, paralizaron el país, en momentos en que la crisis económica está tocando fondo y se recurre a créditos externos para enfrentarla, pero endeudando al pueblo boliviano.

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