Presidente de Bolivia entre 1861 a 1864, José María de Achá es recordado principalmente por su trayectoria militar y política. Sus principales biógrafos, entre ellos Luis S. Crespo y Julio Díaz Arguedas, destacan su actuación como militar y como jefe de Estado. Sin embargo, su faceta como escritor y particularmente, su participación en asuntos diplomáticos han recibido menor atención por parte de la historiografía.
En esta ocasión, nos proponemos abordar esta última faceta de su trayectoria, con el propósito de recuperar algunos episodios que permiten conocer la participación de Achá en el ámbito diplomático y comprender mejor una dimensión poco conocida de este personaje de la historia boliviana.
En este marco, es importante señalar que Achá, en el grado de teniente coronel, fue designado el 20 de abril de 1846 como cónsul de Bolivia en la ciudad de Puno (Perú). Su nombramiento fue suscrito por el presidente José Ballivián y por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Tomás Frías.
Durante el corto tiempo que desempeñó este cargo, se encargó de favorecer y proteger a los comerciantes bolivianos, procurando evitar que fueran gravados o molestados arbitrariamente. Asimismo, entre las tareas que le fueron encomendadas, de acuerdo con las instrucciones recibidas, figuraba la de averiguar “…todos los hechos que interesen y puedan afectar a estas relaciones. El proyecto de armar buques para el Lago de Titica(ca); los movimientos militares en los departamentos del Sud del Perú…”. (Instrucciones expedidas el 20 de abril), entre otros asuntos de interés para el Gobierno boliviano.
Es necesario señalar que durante el ejercicio de sus funciones, presentó informes precisos y continuos sobre las tareas que le habían sido encomendadas, dando cuenta de los acontecimientos que podían interesar al gobierno de Ballivián.
Desempeñó esta misión diplomática hasta abril de 1847, cuando fue reemplazado por Martín Lanza. De esta manera, esta temprana experiencia consular constituye un antecedente significativo de su posterior trayectoria pública y permite apreciar una faceta poco conocida de José María de Achá, la de un militar que también desempeñó funciones diplomáticas y de representación de los intereses de Bolivia en el exterior.
José María de Achá, sus funciones diplomáticas
José E. Pradel B.
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