La historia de las relaciones internacionales de Bolivia está llena de vínculos que con el paso del tiempo quedaron relegados al olvido. Uno de estos episodios corresponde a las relaciones entre Bolivia y Dinamarca, una historia poco conocida que merece ser recuperada.
En ese sentido, la documentación y las publicaciones de la época nos recuerdan que el 24 de febrero de 1847, arribó al puerto boliviano de Cobija la corbeta de guerra danesa ‘Galathea’, comandada por el capitán de navío Steer Bille. Según informaba el entonces prefecto de Cobija, en una nota fechada el 4 de marzo de 1847 y publicada posteriormente en la ‘Gaceta de Gobierno’ del 31 de marzo del mismo año, el comandante danés le manifestó que “…en la visita que me hizo me ha asegurado traer encargo de su Soberano para transmitir al Gobierno de la República los sentimientos de amistad que lo animan en favor de Bolivia y los deseos de establecer relaciones comerciales con ella, rogándome diese este aviso…”.
Asimismo, desembarcó el Dr. Wilhelm Behn, quien se dedicó a recoger datos científicos de dicho puerto y solicitó autorización para atravesar el territorio boliviano por Santa Cruz, con el propósito de dirigirse posteriormente al Brasil “…con el fin de hacer esploraciones sobre los distintos e importantes objetos que la naturaleza ha prodigado á esos lugares para el estudio práctico de las ciencias naturales en sus diversos ramos…”.
En respuesta a esta solicitud, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Tomás Frías, mediante una nota fechada el 27 de marzo, manifestó que “…deseando S. E. el Presidente hacer la debida manifestación del aprecio con que el pueblo y Gobierno boliviano han recibido la espresión de sentimientos hecho ante aquella autoridad de la Rep. por el Honorable señor capitán de navío de la marina danesa M. Steer Bille…”. Igualmente, instruyó a las autoridades locales para que facilitaran, en lo posible, la exploración científica presidida por Behn.
De esta manera, los contactos iniciados en 1847 constituyeron un antecedente significativo en el acercamiento entre ambas naciones, cuyos vínculos comerciales se formalizarían décadas más tarde con la firma de un Tratado de Comercio, suscrito en La Paz, el 9 de noviembre de 1931 por Julio A. Gutiérrez y Knud A. Monrad-Hansen. Sobre este acontecimiento, la prensa de la época informó: “…ayer a las 15 horas se efectuó con sencillo ceremonial la firma del Tratado de Comercio boliviano-danés con asistencia del ministro de Relaciones Exteriores, del ministro de Dinamarca, del personal de la Cancillería y los demás miembros de la legación danesa” (La Razón, 10 de noviembre de 1931).
A manera de conclusión, los gestos de amistad y cooperación aquí mencionados constituyeron los cimientos de las relaciones entre Bolivia y Dinamarca, un capítulo poco conocido de nuestra historia diplomática, que merece ser recuperado.
Bolivia y Dinamarca, orígenes de una relación afectuosa
José E. Pradel B.
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