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Sábalos mueren en su migración al Pilcomayo

El instinto reproductivo de los sábalos desafía a la corriente, pero su viaje topa de frente contra el cemento. Muchos mueren, otros quedan heridos y solo unos pocos logran cruzar la estructura en el Bañado La Estrella, en Formosa, Argentina, mientras intentan continuar su migración hacia el Pilcomayo y las aguas que llegan a Bolivia.

Esta obra civil opera fuera de las fronteras, pero sus efectos alcanzan a la cuenca que comparten Argentina, Paraguay y Bolivia. El río Pilcomayo, una de las principales arterias de la cuenca del Plata, forma una red fluvial por donde se desplazan múltiples especies. Entre ellas está el sábalo, que efectúa largas migraciones hacia sectores superiores y alcanza territorio boliviano.

La bióloga y maestrante del Postgrado en Ciencias del Desarrollo (Cides) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Ludmila Pizarro, alertó que la interrupción de ese recorrido puede reducir la llegada de cardúmenes al país y afectar, con el tiempo, la reproducción y sostenibilidad de la especie.

“Se chocan permanentemente en el cemento de esa ruta y algunos mueren, otros salen heridos, pero no pueden pasar. Y si pasan, como digo, con toda la herida posible, no sé hasta dónde llegarán”, relató Pizarro en contacto con Primero Noticias VM.

El escenario es el Bañado La Estrella, un extenso humedal de la provincia de Formosa que recibe los pulsos del Pilcomayo y alberga peces, aves, crustáceos y vegetación acuática. Allí, el paisaje cambia con las estaciones: durante las crecidas, grandes superficies quedan cubiertas por el caudal; cuando llega la época seca, aparecen los caminos, terraplenes, canales y estructuras levantadas para controlar el paso del recurso hídrico y mantener la circulación por la zona.

Pizarro estuvo recientemente en el lugar y observó las obras durante la época seca. Explicó que cuando el nivel del humedal aumenta se abren compuertas para permitir que el caudal atraviese canales ubicados debajo de la ruta y evitar que la corriente cubra la vía. Esa operación concentra el flujo en determinados pasos y modifica la velocidad con la que el agua se desplaza por esos sectores.

Es justamente allí donde los peces encuentran una barrera. En su denuncia publicada en redes sociales, compartió un video en el que se observa a los ejemplares intentar remontar la corriente. Avanzan, retroceden y vuelven a intentarlo; algunos golpean contra el cemento y debajo de la estructura se distinguen peces muertos y otros que todavía agonizan. Los que consiguen pasar continúan río arriba después de superar un obstáculo que no forma parte de su recorrido natural.

Pero ¿por qué necesitan llegar hasta allí? La migración no es un desplazamiento al azar. El sábalo se mueve entre distintos ambientes siguiendo los cambios del nivel y las condiciones del sistema fluvial.

Durante ese recorrido busca zonas adecuadas para completar etapas de su ciclo de vida y, en los desplazamientos reproductivos, los adultos avanzan hacia sectores superiores donde liberan sus células reproductivas y ocurre la fecundación.

Estudios sobre la especie señalan que los ejemplares de la parte baja del sistema desarrollan desplazamientos río arriba desde el sector del Bañado La Estrella hacia zonas medias y altas. Investigaciones de marcaje incluso registraron recorridos de cientos de kilómetros, lo que muestra que los peces que aparecen en los bañados están conectados con los que posteriormente llegan a otros sectores del sistema.

Los registros de la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Pilcomayo y Bermejo (OTN-PB) señalan que los cardúmenes que ingresan a territorio boliviano proceden aparentemente del Bañado La Estrella y pueden recorrer unos 150 kilómetros entre Esmeralda y Villa Montes durante su desplazamiento. Esto muestra que lo que ocurre en la parte baja puede tener consecuencias aguas arriba, incluso en territorio nacional.

Pizarro sostiene que las obras de la Ruta 28 redujeron de manera considerable esa conexión migratoria y advierte que, si menos ejemplares consiguen superar ese punto y completar su recorrido, también disminuye el intercambio entre poblaciones de diferentes zonas.

LA BIÓLOGA LUDMILA PIZARRO.

El problema, además, no nació con el video compartido por la bióloga. Hace años pobladores y técnicos ya habían alertado lo que ocurría en ese sector. Un monitoreo desarrollado en 2018 por la OTN-PB constató que el dique de concreto se convertía en un obstáculo para los peces que llegaban desde el río Paraguay e intentaban continuar su desplazamiento.

Así, la escena de los peces golpeando contra el cemento adquiere otra dimensión. No se trata solamente de cuántos ejemplares mueren en un determinado momento, sino de qué ocurre con los que no consiguen completar una ruta necesaria para reproducirse y mantener el intercambio entre poblaciones.

“Si no hay cruce genético de las especies que vienen desde zonas más alejadas de nuestro sabalito, se está volviendo más residente en nuestro país y eso va a perder reproducción, calidad y adaptaciones a los factores climáticos adversos que estamos viviendo”, explicó Pizarro.

EL IMPACTO QUE LLEGA A BOLIVIA

La alerta apunta a una consecuencia que no se ve en el video. Si disminuye el ingreso de ejemplares procedentes de otras zonas, también puede reducirse la variabilidad genética de la población. Para la bióloga, ese aislamiento progresivo puede volver a los peces más vulnerables frente a cambios ambientales, dificultar su reproducción y debilitar su capacidad de adaptación.

Y el problema no termina en la biología de la especie. En Bolivia, el río Pilcomayo atraviesa el Chaco tarijeño y sostiene parte de la actividad pesquera de comunidades indígenas, entre ellas el pueblo Weenhayek, para el que el sábalo tiene importancia alimentaria, cultural y económica. Una menor llegada de cardúmenes migrantes puede significar menos disponibilidad de peces para quienes dependen de esta actividad y afectar la sostenibilidad de la pesca.

Pizarro considera que Bolivia no puede mirar el problema como un asunto aislado. Lo que ocurre en la parte baja repercute aguas arriba y alcanza a los tres países que comparten este sistema. Por ello plantea llevar el tema a una mesa técnica trinacional en la que participen autoridades, la Cancillería, la Comisión Trinacional del Pilcomayo, la academia y los pueblos indígenas vinculados con la pesca.

En Bolivia, el río Pilcomayo atraviesa el Chaco tarijeño y sostiene parte de la actividad pesquera de comunidades indígenas. | Foto: Cerdet.

“Esta mesa técnica trinacional tiene que encabezarse en su momento por las autoridades locales, que somos nosotros los principales afectados si esto no mejora”, sostuvo la bióloga, quien desarrolla su tesis de maestría sobre la pesquería del Pilcomayo.

La propuesta no apunta a desconocer las necesidades que llevaron a construir las obras, sino a revisar su diseño para que el control de los caudales, el tránsito por la ruta y las actividades productivas puedan convivir con el desplazamiento de la fauna acuática.

“Esta ruta no está construida para la sostenibilidad ecológica del Pilcomayo, sí está construida para utilizar, canalizar, equilibrar y mejorar las aguas del río en esa zona, para las actividades humanas y pecuarias que se necesitan, pero no así para el tema pesquero”, concluyó.

Mientras los países no abran esa discusión, el recorrido de los sábalos seguirá encontrando en el cemento una barrera que no existía en su ruta natural. Una señal de alerta sobre el futuro ecológico y pesquero del Pilcomayo. (ABI)

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