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Incendios afectan más de un millón de hectáreas

Los incendios forestales afectaron aproximadamente 1,25 millones de hectáreas en Bolivia durante los primeros meses de 2026, aunque la superficie comprometida representa una reducción cercana al 80% respecto al promedio de las últimas dos décadas.

Pese a esta disminución, la sequía, los fuertes vientos y la persistencia de focos de calor mantienen vigente el riesgo de nuevos incendios en distintas regiones del territorio nacional.

Según un informe del Viceministerio de Defensa Civil, la extensión afectada hasta la fecha es considerablemente menor a la registrada en anteriores temporadas, particularmente en Santa Cruz, uno de los departamentos que históricamente ha sufrido importantes pérdidas de cobertura vegetal debido a los incendios forestales.

Sin embargo, el panorama es diferente en Cochabamba, donde las llamas afectaron más de 7.000 hectáreas durante la presente gestión. La sucesión de incendios en ese departamento mantiene la preocupación por las condiciones ambientales que favorecen la propagación del fuego y la necesidad de reforzar las labores de vigilancia y prevención.

El reporte oficial advierte que la disminución de la superficie afectada a escala nacional no significa que la temporada de incendios haya concluido. La falta de precipitaciones, las condiciones de sequedad de la vegetación y los vientos constituyen factores que pueden facilitar la expansión de nuevos focos de fuego.

Frente a este escenario, el Gobierno nacional mantiene en ejecución el Plan de Prevención de Incendios Forestales 2026, que contempla acciones de preparación, vigilancia, identificación de riesgos y respuesta ante emergencias. El programa establece mecanismos de coordinación entre las instituciones responsables de intervenir en la prevención y el control de incendios.

El Viceministerio de Defensa Civil informó que continuará trabajando con gobernaciones, municipios y organismos de cooperación para fortalecer las capacidades operativas, mejorar el seguimiento de los focos de calor y facilitar intervenciones oportunas cuando se presenten nuevos incendios.

Entre las principales preocupaciones se encuentra el uso no controlado del fuego, una práctica que puede provocar la propagación de incendios hacia áreas forestales, terrenos agrícolas y zonas próximas a comunidades rurales, especialmente durante periodos de sequía y fuertes vientos.

La institución señaló que, pese a la reducción registrada durante esta gestión, persiste la necesidad de mantener las medidas de prevención para evitar mayores daños a los ecosistemas, la biodiversidad y la salud de las poblaciones expuestas al humo y a las consecuencias de los incendios forestales. (Agencias)

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