Actualmente nuestro país atraviesa una etapa histórica compleja, en la cual como bolivianos debemos mostrar fortaleza, pero, sobre todo, que estamos prestos a dejar nuestros intereses personales a un lado, en aras de favorecer los intereses nacionales. Es por lo mismo que declaraciones de ciertas autoridades no solo están fuera de lugar, sino que copian las peores mañas y estrategias del masismo.
Bolivia necesita unidad, no más discursos de odio y mucho menos regionalismos desmedidos. El amor al departamento o a una específica región nada tiene de malo y la rivalidad regional debe ser usada como factor de competencia en aras de potenciar al país, jamás en busca de favorecer comportamientos de confrontación.
Mi molestia viene principalmente por las acciones y declaraciones de dos “autoridades” del departamento de Santa Cruz, que en vez de trabajar por el progreso nacional, parecen favorecer los intereses de confrontación de Evo Morales.
La primera autoridad que, con base en sus declaraciones, ha generado no solo malestar sino confrontaciones entre regiones, es la Vicegobernadora de Santa Cruz. La señora Aguirre siempre se ha mostrado como una persona con actitudes inmaduras y que solo en este país serían vistas como algo bueno para la política. Recientemente, ha declarado que el teleférico de La Paz es subvencionado por Santa Cruz y, si bien ya han salido múltiples analistas y también estudios a mostrar que esta afirmación no es cierta, lo que debe preocuparnos es lo que ésta ha generado en el país.
Primero, ha generado tensión entre paceños y cruceños, algo que solo debe ser alentado en un ámbito de competitividad en vista de mejorar la producción nacional, jamás bajo un tema político. Segundo, muestra que la vicegobernadora, en su desprecio al “centralismo”, es capaz de ir en contra de la unidad nacional sin que le importen las consecuencias, algo nefasto y que en otros países sería sancionado ejemplarmente.
Declaraciones de este calibre no pueden ser hechas, y peor por una vicegobernadora. Empero, no se puede esperar mucho de alguien que traicionó de manera muy cruel y desleal a Luis Fernando Camacho. Para colmo, la señora Aguirre ni siquiera es cruceña de nacimiento, es como muchos otros cruceños, una persona nacida en otro departamento, lo que hace que sus declaraciones sean aún más ridículas.
La segunda autoridad, la cual ha cometido múltiples actitudes controversiales, es el vicepresidente del Comité Cívico de Santa Cruz. El señor Zambrana muestra un profundo rechazo no a una región, sino a toda Bolivia y ya son muchas sus acciones que generan malestar en Bolivia. La más escandalosa e inaceptable es la de la “autonomía de facto”, que muestra que, de no salirse con la suya, es capaz de desconocer la ley.
Para nadie es un secreto que el gobierno de Rodrigo Paz cada día es más desastroso, empero eso no es motivo para hablar de “autonomía de facto” y mucho menos buscar destrozar al Estado boliviano. Esta declaración en cualquier otro país ya hubiera significado para Zambrana una sanción ejemplar, sin embargo, aquí pasa desapercibida. Una cosa es buscar la autonomía y pelear por el federalismo, causas justas; otra distinta es hablar de acciones de facto, la diferencia es abismal, como también debería ser la tolerancia. Reitero, en cualquier otro país estas acciones serían castigadas de una manera taxativa, fuerte y ejemplar, lo que muestra que en Bolivia hace falta orden y carácter en todos los ámbitos.
Sin embargo, no todo es negativo y hay muchos cruceños que muestran no solo ganas de trabajar por el país, sino también cuentan con una visión nacional notable, tal es el caso del alcalde cruceño Mamén Saavedra, de quien aplaudo su accionar y comportamiento político.
Sancionar conductas contra la unidad nacional
Fabian Freire
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