El director, coguionista y productor Brian Duffield acababa de terminar el rodaje de Nadie podrá salvarte, una película de terror y ciencia ficción aclamada por la crítica que estrenó en Hulu en septiembre de 2023, cuando oyó hablar por primera vez del libro Whalefall. Daniel Kraus, escritor ganador del Premio Pulitzer, que ya había escrito la novela de ciencia ficción y terror Bent Heavens y, junto con Guillermo del Toro, una novela que ampliaba la historia de la película La forma del agua, todavía estaba escribiendo el libro cuando recurrió a las redes sociales para hablar de su próximo proyecto.
“Daniel publicó en Twitter que iba a sacar un libro sobre un buzo adolescente al que un cachalote se traga por accidente y que solo tiene una hora de aire para encontrar la manera de salir — continúa Duffield—. Cuando me puse en contacto con él, me dijo que podría leerlo en cuanto terminara de escribirlo”.
La idea original de Kraus para la historia surgió de un video que se hizo viral de dos personas que iban en kayak y casi terminaron en la boca de una ballena jorobada. El autor quedó fascinado y se preguntó si algo así era realmente posible. “Obviamente, vimos algo parecido en relatos religiosos y en historias fantásticas, como Pinocho, pero no me interesaba ese enfoque porque ya se había hecho —explica Kraus—. Me apasiona investigar y me obsesioné con la posibilidad de construir una historia realista que fuera 100 % rigurosa desde el punto de vista científico”.
El autor investigó durante semanas a los cachalotes. Consultó a diversos científicos y especialistas en vida marina, entre ellos a Lara Horstmann, decana asociada de investigación y directora de Ciencias Marinas de la Universidad de Alaska, y la Dra. Joy Reidenberg, profesora de educación médica y anatomía comparada en la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Nueva York. Descubrió que, en términos generales, una ballena no podría tragarse a una persona, a menos que se tratara de un cachalote. “La garganta de la mayoría de las ballenas no es tan grande, así que no pueden tragar presas de gran tamaño —explica Kraus—. Pero los cachalotes se alimentan de calamares gigantes todo el tiempo, por lo que tienen gargantas enormes”.
Durante una conversación con el Dr. Phil Clapham, del Centro de Ciencias Pesqueras de Alaska, en Seattle, y uno de los especialistas más importantes del mundo en el comportamiento de las ballenas, Kraus se enteró de que, aunque nunca había ocurrido, podría ocurrir. Confirmó esa posibilidad con otros dos especialistas en ballenas y, en menos de 24 horas, estaba escribiendo el libro.
“Nunca había escrito una historia de supervivencia, pero siempre me fascinó el género. Admiro mucho las historias como las de 127 horas o Misión rescate, sobre todo porque me encanta investigar —comenta Kraus—. Cualquier película que tiene ese elemento en el que, por ejemplo, hay cuatro personas en una habitación y toda la película transcurre allí, siempre me impresionó.
Esta historia lleva esa idea un paso más allá: estamos en un espacio mucho más reducido y la mayor parte de la acción transcurre a centímetros de nosotros”.
“Siempre me interesó esa economía de elementos, cuando se dispone de tan pocos materiales con los que trabajar —continúa Kraus—. También hay algo de MacGyver: hay que sobrevivir con lo que uno lleva encima o con lo que ya se encuentra dentro de la ballena”.
“El entorno era tan insólito que quería darles a las personas algo concreto y reconocible a lo que aferrarse —continúa Kraus—. Como el protagonista iba a ser joven, pensé que su relación más intensa y conflictiva probablemente seguiría siendo con uno de sus padres. Entonces me pregunté: padre e hijo, ¿cómo podría ser esa relación? Quizás el padre le había enseñado al hijo
sobre las ballenas y el océano, pero él no le había prestado atención. A partir de ahí, las piezas encajaron muy rápido”.
Kraus terminó el libro en el otoño boreal de 2023 y, tal como había prometido, le hizo llegar una copia del manuscrito a Duffield. “Probablemente reaccionó como muchas personas al leerlo: esperaban encontrarse con una historia de suspenso que las mantuviera en vilo, y la encuentran, pero no esperan la otra mitad: una historia profundamente conmovedora sobre un padre y su hijo”
—explica Kraus—.
Y Duffield coincidió con él. “Acababa de nacer mi hijo, así que leí esta historia mientras cuidaba a mi bebé y me llegó de una manera muy personal —dice Duffield—. Supe que quería que fuera mi próximo proyecto”.
Al mismo tiempo, el productor Allan Mandelbaum, copresidente de la división cinematográfica de Imagine Entertainment, la prolífica y premiada productora fundada y dirigida por los realizadores Brian Grazer y Ron Howard, oyó hablar de la historia. Coincidentemente, Mandelbaum había producido Nadie podrá salvarte. “En ese momento todavía era un manuscrito —explica—. Una de nuestras cazatalentos literarias me dijo que creía que sería un gran proyecto para Imagine. Pero debo admitir que, cuando escuché la premisa, me pareció bastante descabellada. Solo cuando me senté a leer descubrí lo emotiva que era la historia y me enamoré de ella”.
“La historia combinaba en partes iguales una aventura de supervivencia llena de suspenso, con el tiempo que se acaba, y un relato conmovedor sobre un padre y un hijo —continúa diciendo Mandelbaum—. Fue esa combinación la que terminó de convencerme. La historia de supervivencia es descabellada, y no sé si funcionaría tan bien sin la emoción y la humanidad que aporta la relación entre padre e hijo”.
