La educación boliviana manifiesta deficiencias en áreas fundamentales como la matemática y el lenguaje. “Siete de cada 10 estudiantes no comprenden lo que leen” (EL DIARIO, 23/11/2025), según el estudio de Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación (CBDE). Los estudiantes manifiestan falencias en razonamiento lógico y lectura comprensiva, teniendo su efecto directo en la ausencia de pensamiento crítico. Este contexto nos permite plantear la necesidad de implementar el programa “Filosofía para Niños” en la educación boliviana.
Es habitual considerar que la actividad filosófica sea propia de personas adultas. Este supuesto, ha orientado los distintos programas curriculares de la educación boliviana. La filosofía se incorpora en los niveles superiores de secundaria. Es así que en la presente Ley Nº 070, en los Programas de Estudio de Educación Secundaria Comunitaria Productiva, la materia de “Cosmovisiones, filosofía y psicología” se imparte desde el tercer año de escolaridad, contenidos específicamente filosóficos. El enfoque es dialógico y crítico, sin embargo, estas capacidades no se desarrollan por la ausencia de una metodología filosófica para abordar estos temas.
La filosofía, ha dicho Aristóteles, es una actividad a la que todos podemos dedicarnos. “Todos los hombres tienden por naturaleza a saber”, decía el estagirita, debido a que todos tenemos el deseo de conocer por el “asombro” que nos causa todo lo que nos rodea. Es este asombro que los niños manifiestan cotidianamente ante tantas nuevas experiencias en el decurso de su vida, el mismo, debe ser aprovechado pedagógicamente.
El programa “Filosofía para Niños” es un método pedagógico que permite a los mismos niños buscar respuestas racionales y justificadas a preguntas importantes sobre temas como: ¿Qué es la amistad?, ¿qué es la libertad?, ¿qué es la vida?, etc., temas complejos que pueden ser dialógicamente implementados por el profesor. Este método fue desarrollado por el filósofo Matthew Lipman (1923-2010), quien mediante la lectura de novelas filosóficas y diálogo con los niños pudo potenciar el pensamiento crítico y creativo. El presente programa fue reconocido por la UNESCO ya en 1998, de manera que en distintos países se va desarrollando programas institucionalizados.
“Cuando se anima a los niños a pensar filosóficamente, el aula se convierte en una comunidad de investigación”, dice Lipman. Los niños pueden desarrollar habilidades para resolver interrogantes utilizando evidencias y razonamientos. La oración “todos los unicornios son fantásticos”, puede ser aclarado mediante la estructura lógica “Todo S es P”, es decir, asignarle una forma lógica para posibles inferencias posteriores. Utilizar la lógica para ayudar a estructurar el discurso y el pensamiento, es una capacidad que puede desarrollarse desde la niñez.
La aplicación al contexto boliviano podría realizarse revisando la novela infantil “Ellos no tenían zapatos…”, de Antonio Paredes Candia, donde se describe la vida de niños trabajadores, sobresaliendo dos adolescentes, Margarita que no pudo bailar en el Gran Poder, por lo que Germán, su pretendiente, tiene esta reacción: “Acaso no eres gente, todas las personas para ser gentes tienen que bailar, mi padre ha dicho esa mujer no debe ser gente, por eso no quiere bailar, sólo el perro no baila”. Este pequeño diálogo nos puede dar pie a realizar análisis lógico que puede muy bien ser aprovechado como recurso didáctico por el profesor.
Aplicar el diálogo filosófico con base en la literatura boliviana, a la manera como lo haría en su tiempo Sócrates con sus discípulos, podría muy bien constituirse en un recurso pedagógico para desarrollar el pensamiento crítico y creativo.
El autor es filósofo.
