Evo Morales admitió que su radio Kawsachun Coca utiliza una antena Starlink para sus transmisiones, pese a que el dirigente cocalero ha cuestionado públicamente este servicio y su presencia en Bolivia, dejando expuesta una contradicción entre su discurso y el funcionamiento del medio desde el que desarrolla buena parte de su actividad política.
Durante su programa radial, Morales admitió que recurrieron a Starlink debido a una supuesta disminución intencional de la señal de Entel. Al explicar por qué terminaron contratando el servicio, sostuvo que esa situación los habría obligado a hacerlo.
La explicación fue respaldada por el periodista evista, Ramiro García, quien sostuvo que las dificultades con Entel los estarían llevando a contratar una alternativa extranjera. “Nos están obligando a comprar otro servicio del exterior”, afirmó durante el programa.
El problema para Morales es que su argumento actual no coincide con la posición que había sostenido anteriormente sobre Starlink. Mientras ahora presenta su utilización como una necesidad, antes cuestionaba su llegada al país y la vinculaba directamente con un supuesto perjuicio para Entel.
En una emisión anterior, García había reconocido las ventajas técnicas del servicio, aunque cuestionó su costo. Morales reaccionó entonces contra esa valoración y afirmó: “Starlink entró a Bolivia para quebrar Entel”.
La contradicción no está solo en que ahora utilice el servicio, sino en que Morales justifique esa decisión mientras mantiene el discurso con el que cuestionó a quienes recurren a una tecnología extranjera en lugar de la empresa estatal. Lo que antes presentaba como parte de una estrategia contra Entel ahora aparece como una solución para el funcionamiento de su propio medio.
El contraste deja una pregunta evidente sobre la coherencia de su discurso: mientras cuestiona el uso de Starlink y atribuye a su presencia un perjuicio para Entel, cuando su propia estructura necesita conectividad recurre precisamente a ese servicio. La explicación de que fue “obligado” por las condiciones de Entel no cambia el hecho central que él mismo terminó admitiendo.
