Por: Yara Alejandra Calderón Pereyra
A menudo elegimos parejas que repiten patrones del pasado, con la esperanza inconsciente de sanar vulnerabilidades de la infancia. Esta compulsión busca resolver un conflicto antiguo, creyendo erróneamente que la validación de la persona correcta reescribirá la historia del rechazo o abandono.
Para la mente, lo conocido se siente más seguro que lo desconocido; por eso, el amor sano puede parecer extraño si crecimos en entornos caóticos, donde el amor se confundía con intensidad, drama o sacrificio. La psique busca familiaridad del clan en lugar de bienestar, eligiendo perfiles parecidos a los padres, madres u otras figuras de su árbol genealógico, para intentar cambiar el final, pero solo revive las historias, reactivando sus heridas.
Si en la infancia el afecto estuvo condicionado por gritos o indiferencia, el sistema nervioso cablea eso como amor. Al encontrar a alguien sano y maduro, la mente lo percibe como aburrido por la ausencia de peligro y ansiedad, buscando que la realidad externa coincida con el mapa mental interno, y poder evitar la contradicción. Concluyendo de ese modo con el descarte.
De igual modo, ante el rechazo y la creencia de que nadie nos elegirá, optamos por parejas evitativas o distantes, y cuando se alejan, el ego confirma que no éramos suficientes. Sumándose nuevas heridas que nos dejan las rupturas dolorosas, que vivimos en la juventud o adultez.
Muchas veces identificamos esos patrones, pero continuamos atrapados: la mente lo entiende, pero el sistema nervioso no. Por esta razón debemos explorar nuestras historias personales que contienen memorias familiares, para intentar conectar con el origen de las situaciones que detonaron cada herida.
Aunque esto no cambie automáticamente nuestras circunstancias, dará inicio a un proceso fascinante de descubrimiento, comprensión y crecimiento en nuestras vidas.
Empezar a romper el bucle
Ante el distanciamiento inevitable de la pareja, debemos hacernos cargo de nuestra propia emoción. Donde no somos valorados mejor retirarse.
La comprensión nos dará el mapa y la acción nos sacará del viejo territorio. Con seguridad, lo que antes nos parecía desafiante, pasará a ser una alerta roja, y nos causará tedio.
Regular nuestras emociones, poniendo límites y respetándonos, nos convertirá en tierra fértil, para atraer parejas sanas y disponibles.
Tomar la información de nuestras memorias familiares, honrando al clan, y soltando lo que no nos pertenece, rompe las lealtades familiares y reconduce el plan individual
Avanzar hacia el amor consciente
Hacernos cargo de nuestras emociones, superando nuestras heridas del pasado desde la catarsis, la comprensión y la acción.
Soltar el pasado, desapegarse de sus anclas, y vivir en el ahora.
Recibir un amor sano, basado en el respeto, y entrenando a la mente para aceptar cuidados genuinos, disfrutando de la paz y el crecimiento mutuo
Vivir la vida con plenitud, invirtiendo energía en autocuidado y proyectos personales, haciendo que la propia vida sea tan atractiva, que quien entre deba sumar, nunca restar.
Sostener los no negociables, manteniendo límites claros, para no alterar el entorno de bienestar, estabilidad y madurez afectiva logrados.
Al elegir nuestro presente dejamos de reaccionar al pasado, soltándolo. El amor deja de ser una necesidad de supervivencia para convertirse en una elección de alta gama: dos personas completas decidiendo caminar juntas desde la libertad, el respeto y el cuidado mutuo.
“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”
(Carl Jung)
Sobre la autora: Es Comunicadora Social, Coach Empresarial, Consultora Tech, Especialista en Marketing Digital y Contenidos Multimedia; y Terapeuta Holística e Integrativa.
