Por Susana Gutiérrez
El ciclo cinematográfico La Mejor Película del Mundo regresa a la cartelera para invitar al público a redescubrir uno de los testamentos fílmicos más deslumbrantes y sugerentes del cine moderno, Los Sueños de Akira Kurosawa (1990). La cita imperdible para los amantes del séptimo arte es hoy, sábado 19 de septiembre, a las 19:00, en instalaciones de la Cinemateca Boliviana, en una función especial que contará con la presencia de la actriz, directora y dramaturga Mariana Bredow como Invitada de Honor.
Viaje poético a las profundidades de la mente humana
Lejos de las célebres epopeyas históricas que inmortalizaron su nombre en la historia del cine mundial, tales como Los siete samuráis, Kagemusha o Ran, en esta entrega Akira Kurosawa decide despojarse de los grandes relatos bélicos y del rigor del drama de época para volcar su mirada hacia los rincones más íntimos de su propia psique. La película se estructura a lo largo de ocho episodios de profunda resonancia mítica, poética e individual, construidos de forma directa a partir de los recuerdos y experiencias oníricas del legendario realizador nipón.
A través de esta serie de relatos entrelazados por la sensibilidad, la pantalla grande se transforma en un lienzo dinámico, en el que convergen la inocencia de la infancia, la pasión por el arte, la espiritualidad ancestral, la ineludible contemplación de la muerte, el terror latente a la amenaza nuclear y la delicada, a menudo desgarrada, relación del ser humano con la naturaleza.
Más que una simple narración visual de tintes surrealistas, la obra se consolida como un poderoso vehículo de reflexión sobre las drásticas transformaciones sociales de Japón tras los conflictos del siglo XX, así como las incertidumbres universales que aquejan a la condición humana. Con una cuidada estética de encuadres impecables y composiciones cromáticas saturadas de simbolismo —que transitan fluidamente en la frontera que une al teatro con la pintura expresionista—, Los Sueños reúne varias de las secuencias visuales más bellas e impactantes de la etapa madura del cineasta. Se trata, en esencia, de una cinta sobre aquello que anhelamos en la penumbra del descanso, pero también sobre las pesadillas que amenazan con desatarse cuando la humanidad olvida cómo soñar.
Obra aclamada por la crítica global
Desde su estreno internacional a comienzos de la década de 1990, el insuperable valor artístico e innovador del largometraje cosechó de inmediato la ovación de la crítica especializada y de los festivales más prestigiosos del circuito mundial.
Festival de Cannes (1990): Fue elegida para inaugurar la Sección Oficial del certamen francés fuera de competición, cautivando a la prensa internacional por su deslumbrante propuesta estética.
Premios Globos de Oro (1991): Logró una destacada nominación en la categoría de Mejor Película en Lengua No Inglesa.
Japan Academy Film Prize (1991): Se consagró con el galardón a la Mejor Música Original, obra del compositor Shinichirō Ikebe, además de acumular importantes nominaciones en las categorías de Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Fotografía y Mejor Dirección Artística.
Chicago Film Critics Association: La asociación de críticos norteamericanos la distinguió con la nominación a Mejor Película Extranjera del año.
Una mirada interdisciplinaria para un clásico imperecedero
Para enriquecer el visionado de esta obra cumbre, la proyección de la cinta contará con el análisis contextual y la lectura crítica de Mariana Bredow, una de las figuras más versátiles de las artes escénicas contemporáneas en el país. Hija de una tradición teatral familiar y formada académicamente en prestigiosas instituciones de Suiza, España, Argentina y Bolivia, Bredow viene de consolidar un fructífero trayecto internacional presentándose en escenarios de París, Madrid, Santiago y Quito.
Su reciente consagración en el Premio Nacional de Teatro Peter Travesí 2023 —donde obtuvo los reconocimientos a Mejor Actriz y Mejor Dramaturgia Original por la obra AVE—, sumada a su trabajo cinematográfico en producciones como El Último Blues del Croata, avalan una trayectoria multidisciplinaria ideal para dialogar con una película en la que Kurosawa funde la narrativa del cine con el lenguaje del teatro y la plástica. Su intervención servirá de guía teórica y sensible para que los cinéfilos puedan sumergirse en la compleja poética visual de este clásico inolvidable.
