Con el retorno a las aulas en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York, la administración municipal fijó un marco regulatorio que abarca a dos tercios de la matrícula total del distrito. La nueva normativa estipula que los alumnos de nivel primario e intermedio no tendrán acceso a herramientas de inteligencia artificial dentro de sus programas formativos.
La restricción tecnológica se extenderá de forma escalonada según la edad del alumnado. Durante los primeros años académicos, hasta el tercer grado de primaria, quedará prohibido el empleo de pantallas individuales. Para los estudiantes de educación intermedia (middle school), las pautas oficiales sugieren límites al tiempo de uso de dispositivos, recomendando una exposición no mayor a 45 minutos diarios.
Adicionalmente, el documento prohíbe de manera absoluta en todos los niveles académicos los denominados chatbots de compañía o asistencia emocional, diseñados para interactuar en materia de salud mental.
REACCIÓN SOCIAL
La medida responde a una demanda creciente de familias y agrupaciones civiles que venían solicitando una pausa en la adopción de tecnologías digitales en las aulas. Sectores de la comunidad educativa habían expresado preocupación por el impacto de los dispositivos en el aprendizaje, la atención y la integridad de los procesos de evaluación.
El alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, señaló en un comunicado oficial que la educación temprana respaldada por inteligencia artificial no debe considerarse un proceso inevitable ni necesario. Por su parte, el canciller escolar, Kamar Samuels, subrayó la intención de salvaguardar la curiosidad, el pensamiento crítico y la interacción humana directa sobre la incorporación acelerada de software en el proceso formativo.
No obstante, sectores de padres organizados, entre ellos la agrupación Parents for A.I. Caution, expresaron que la normativa resulta insuficiente. Representantes de estos colectivos manifestaron que se requería una moratoria total de dos años sobre estas herramientas y advirtieron sobre posibles resquicios en la aplicación de las excepciones.
EXCEPCIONES OPERATIVAS
La normativa del Departamento de Educación contempla salvedades concretas para no interrumpir el funcionamiento regular de ciertos recursos institucionales:
Programas centrales: Las limitaciones no aplicarán a software educativo o libros electrónicos aprobados de forma centralizada por el distrito.
Inclusión pedagógica: Se mantendrá el uso de plataformas tecnológicas dedicadas a estudiantes con necesidades educativas especiales y a alumnos en proceso de aprendizaje del idioma inglés.
Cuerpo docente: Los profesores podrán utilizar aplicaciones de inteligencia artificial como apoyo operativo en la traducción de documentos, la planificación de clases y la redacción de comunicaciones. Sin embargo, no podrán recurrir a estas herramientas para la calificación de tareas, evaluación de criterios de graduación o asesoramiento en situaciones de crisis.
IMPLEMENTACIÓN
La puesta en marcha del reglamento generó interrogantes entre supervisores y especialistas en política tecnológica. La principal inquietud radica en la viabilidad técnica de filtrar la inteligencia artificial generativa, actualmente integrada de serie en la mayoría de software informático y aplicaciones educativas comerciales.
Miembros del panel municipal de supervisión educativa remarcaron que el Departamento de Educación administra un presupuesto de 40.000 millones de dólares, lo que le otorga una posición compradora relevante para exigir a los proveedores tecnológicos el rediseño y la adaptación de sus productos a los estándares fijados por la ciudad.
La efectividad real de estas prohibiciones dependerá del seguimiento y la fiscalización institucional que el distrito ejecute a lo largo del año lectivo. (El Diario Ecuador)
