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Corrompido está el país

Jhonny Vargas

Son tiempos demasiado tristes y humillantes para los bolivianos, existe en el ambiente un malestar terrible por el caso Cerimedo, parece una telenovela turca de nunca acabar, aquí ya no hay conciencia, aquí todo es decadencia. Hay una actitud intransigente y hay un verdadero peligro para el gobierno, si persiste en su empeño de prolongar el estado de excepción por tres meses más. El gobierno no habla con franqueza y claridad, sobre este hecho que ha conmocionado la política boliviana, al contrario, la investigación toma un rumbo imprudente y peligroso para nuestra seguridad nacional. Muchos males van a resultar para el gobierno y para el país, si continúan con la política de minimizar y dramatizar esta novela. Lara está detrás de esto, frotándose las manos.

Todos vaticinan un octubre negro, si es que el gobierno no toma las previsiones necesarias, el resultado puede ser fatal. Hace casi un año subió Rodrigo Paz al gobierno, por los medios que sabemos, mediante acuerdos políticos oscuros y su actitud de tolerancia con los movimientos sociales en los primeros meses. Respondía a cálculos de interés personal y de grupo en el poder y no al brote sincero de una política realista. El caso de más de 50 días de bloqueo, le atrajo la antipatía de todo el país, no tuvo el carácter ni la voluntad para poner orden. La torpeza y la estupidez de muchos dirigentes sindicales casi termina por sepultar al país, en un agujero negro sin salida, queriendo tumbar al gobierno de Rodrigo paz, para que esas organizaciones nuevamente suban al gobierno a la cabeza de Lara, con la única preocupación de satisfacer sus venganzas, cobrar agravios, inferir ofensas y favorecer con situaciones con estilo evista-larista, para dar cargos y honores a sus familiares y amigos.

La lección no fue aprendida por este gobierno, que al parecer repitió las malas prácticas de esos dirigentes sindicales corruptos, que tanto criticaba. El aprendizaje quedó inútil como siempre, las recomendaciones y el mandato de los ciudadanos quedaron en el vacío. Para una ciudadanía cansada de tener gobiernos corruptos y abusivos, el hartazgo llegó a límites intolerables, ahora hablarán los hechos con lenguaje elocuente y terrible. El gobierno de Rodrigo Paz ya no tiene margen de error, pase lo que pase con el país, al final los apetitos quedaran satisfechos y en las calles y en las plazas de Bolivia, solo quedaran los vestigios que se han acumulado en la historia reciente de Bolivia. Ha llegado la hora de ver con calma y de frente la realidad boliviana, el gobierno ha perdido todo lo que puede perder en cuanto a credibilidad y confianza de la población, el dólar sigue volátil, y en alza, la tensión social va aumentado día tras día, la crisis económica no da tregua al sector productivo, los ánimos se van caldeando semana tras semana. El país con su gobierno pasa por una crisis compleja y complicada de resolver.

En la prueba resulta que el gobierno de Rodrigo Paz es deficiente y está constituido con mal material, sus ministros lo dejaron casi solo. Ahora el larismo, después de la catástrofe de Cerimedo, se apresta a tomar en sus manos el manejo de los negociados públicos. Ahora son ellos, en sus distintas vertientes, quienes desean apoderarse del gobierno. Su caudillo desde el Chapare lo prometió, que antes de que acabe el año, tumbaría a Rodrigo Paz, como sea, utilizando el método que sea, lo importante es recuperar el poder. El daño que nos ha hecho el ex mandatario en nuestra vida de Nación, no tiene nombre, porque siempre los masistas han devorado más de lo que racionalmente deberían, dejando mendrugos para las próximas generaciones, no se llenan y siguen controlando los hilos del poder.

Examinando fríamente el rol de las corrientes populistas y demagógicas en el rumbo que está tomando el país, se ve que ha sido de veras funesto, ha sido terrible. Las conspiraciones internas de Lara, autoatentados, amedrentamientos, espionaje siguen destruyendo y aniquilando el país, en estos momentos de crisis y desconcierto, cuando la autoestima de la nación está por los suelos, con un gobierno que ha perdido el poder moral, con un grupo del Chapare cínico y sinvergüenza,  con una oposición controlada por el régimen, que se conforma con las migajas que caen de la mesa del rey y no con ponerse seriamente a la conquista de la corona. Corrompido está el país por donde se lo mire. Bolivia tiene socialismo todavía para rato, porque los bolivianos no tienen memoria.

Y es verdad, por no tener memoria histórica, nos gobiernan los mismos de siempre. Por ser desmemoriados, incultos, tolerantes y serviles, hemos llegado donde estamos. Cómo podemos olvidar lo que paso ayer nomás con el régimen dictatorial que sigue manejando el país desde las sombras. Y todavía esas iniquidades están vivas y palpitantes en todas las memorias de los bolivianos. Esa enfermedad llamada corrupción y abuso de poder es la madre de todos los vicios de nuestros gobernantes, provenga de donde provenga. La corrupción y el abuso de poder no discriminan ideologías. La corrupción no discrimina raza, estatus social, ni sexo. La corrupción es corrupción y lacera los sentimientos de la nación, deja heridas imborrables, difíciles de cicatrizar. Por eso ni olvido ni perdón, para quienes abusaron de manera discrecional de sus cargos para beneficiarse económicamente, ocasionando un tremendo daño económico al Estado.

Somos desmemoriados, impulsivos, injustos e inconscientes, pero no somos idiotas. Nos equivocamos, elegimos mal, tenemos traumas del pasado, nos saboteamos nosotros mismos, pero todo esto es un alto aprendizaje continuo.

 

Jhonny Vargas es Politólogo y Docente de Postgrado.

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