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La gran constitución

Oscar Espinosa García

III

 

Pese a la resistencia que puso a ser nombrado presidente, George Washington tomó juramento el 30 de abril de 1789 en el balcón de una mansión ubicada en 39Broadway de Wall Street de New York, con la presencia del Congreso recientemente constituido, John Adams juró como vicepresidente. En 1790 el Congreso aprobó una ley para la construcción de la capital a orillas del río Potomac, en el límite de los estados de Virginia y Maryland. En las elecciones de 1792 fue reelegido George Washington como presidente, al cabo de su segundo término se retiró a su residencia en Mount Vernon. La permanencia en la presidencia de dos términos de George Washington, estableció la tradición de los dos términos en la presidencia, que fue establecido por ley en 1951. La capital de los Estados Unidos fue terminada en la administración de John Adams, el segundo presidente. Se le puso el nombre de Washington, en honor del que consiguió la independencia, creando un ejército y derrotando al ejército británico, ubicada dentro del Distrito de Columbia, nominado en honor de Cristóbal Colón.

El 14 de julio de 1789 el pueblo de París asaltó la Bastilla, dando comienzo a la Revolución Francesa, cuando Francia estaba sufriendo una grave crisis política y económica. Se instituyó una Asamblea Constituyente que luego se convirtió en Asamblea Legislativa compuesta por diputados monárquicos constitucionales, republicanos e independientes. Por la presión de las clases populares, la Asamblea Legislativa se disolvió y se convirtió en Convención Constituyente, donde no estaban los monárquicos. Luis XVI fue depuesto, encarcelado y condenado a muerte. En 1793 Robespierre tomó el poder de la Convención, expulsó a los diputados republicanos conservadores e impuso el régimen de la guillotina. Por un complot que sufrió, terminó ejecutado en la guillotina. La Convención acabó en manos de la burguesía conservadora apoyada por el ejército, que estaba combatiendo en Europa, a una coalición de monarquías, con mucho éxito. El país estaba gobernado por un directorio compuesto por cinco directores, el cual para salvaguardar sus intereses, cedió el poder a Napoleón Bonaparte. Sus numerosas victorias militares le impulsaron a que se declare emperador, para ser finalmente derrotado en Waterloo el 15 de junio de 1815. La monarquía fue restituida en Francia y se consolidó el poder de los reyes en Europa.

La siguiente rebelión contra el régimen monárquico fue el de las colonias españolas en América. Desde México hasta Sudamérica se establecieron estados republicanos, con constituciones democráticas, siguiendo el modelo de la constitución de los Estados Unidos. El proceso de liberación se llevó a cabo en tres escenarios: México, América Central y América del Sur. El nombre oficial de México es “Estados Unidos de México” y en el resto de América española se fundaron repúblicas democráticas. Sin rebelión, el Brasil portugués se convirtió en la República Federativa del Brasil. Así en todo el continente americano se fundaron estados republicanos, con la excepción de Canadá, Belice y las Guayanas.

El tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, dobló el territorio, a través de la compra a Francia de Luisiana. Así los Estados Unidos se fueron extendiendo hasta la costa del mar Pacífico, ocupando territorios, una buena parte pertenecientes a México. A lo largo de 250 años se sucedieron los gobiernos, siguiendo lo que prescribe la constitución, convirtiéndose en la primera economía y en el país más poderoso del planeta. La constitución de los Estados Unidos estableció las bases para la democracia moderna, con los principios de libertad e igualdad para los ciudadanos, elección del gobierno por éstos, separación e independencia de tres poderes del estado (ejecutivo, legislativo y judicial) y la instauración de un sistema de leyes para evitar excesos por parte del gobierno, condenar los delitos y salvaguardar los derechos civiles. Los reyes, para no desaparecer, aceptaron los sistemas de gobierno de monarquías constitucionales, dejando que el gobierno sea constituido por procedimientos democráticos. En el Siglo XX, la democracia se extendió por todo el mundo, aunque con la existencia de sistemas dictatoriales, que aún hoy día persisten.

Un asunto pendiente de la Constitución de los Estados Unidos fue el de la esclavitud, para el cual tuvo que haber un gran presidente (Abraham Lincoln que fue asesinado) y una guerra civil y para que se la aboliera y muchos años más para que se reconocieran los derechos civiles de la población afroamericana. Hasta mediados del Siglo XX, en los estados sureños y en muchas partes de los estados norteños, los ciudadanos afroamericanos eran considerados ciudadanos de segunda clase y sufrían de actos de humillación y discriminación e incluso de violencia. Los estados del Sur tenían leyes que hacían explícita la discriminación. Esto contradecía a la Declaración de la Independencia, que decía que “todos los hombres son creados iguales”. Comenzando la década de 1950, el pastor evangélico Martin Luther King Jr. lideró un movimiento pacífico de reivindicación de los derechos civiles de los afroamericanos, que fue apoyado por el presidente John F. Kennedy, quien propuso una ley de desagregación, que después de haber sido asesinado,  derivó en legislación de derechos civiles impulsada por su sucesor Lyndon B. Johnson.

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