InicioSeccionesOpiniónAchá y Mitre, una amistad olvidada

Achá y Mitre, una amistad olvidada

José E. Pradel B.

En abril de 1864, la ocupación de las islas Chincha por fuerzas españolas desencadenó una crisis internacional que alteró el equilibrio de la región. Ante aquel escenario, el presidente de Bolivia, general José María de Achá y el presidente de la Argentina, general Bartolomé Mitre, intercambiaron correspondencia con el propósito de evaluar la situación y considerar sus posibles repercusiones.
Sin embargo, aquellas cartas trascienden el ámbito estrictamente diplomático. Más allá de las preocupaciones propias de dos jefes de Estado frente a un conflicto internacional, la correspondencia revela un vínculo personal marcado por el respeto, camaradería y el recuerdo de los años en que ambos sirvieron juntos.
Fechada en Oruro el 15 de mayo de 1864, la primera carta de Achá a Mitre constituye un valioso testimonio de la relación que ambos mantenían: “Por mi parte agradezco á usted cordialmente por la prueba que me ha dado usted de recordar nuestras antiguas relaciones, que para mí nunca se han enfriado”. Seguidamente, Achá llevó la conversación al delicado escenario internacional: “…me permito pedirle su opinión sobre aquel hecho, que parece entrañar hostilidades de muerte, ó por lo menos, depresivas á la nacionalidad sudamericana”.
La respuesta de Bartolomé Mitre no se hizo esperar. Desde Buenos Aires, en una carta datada el 12 de julio, inició su comunicación con una expresión que deja poco espacio para las dudas acerca de la naturaleza de su relación con Achá: “Mi distinguido y querido amigo…”. A continuación, evocó con profunda gratitud los años que vivió en Bolivia, escribiendo: “Vivo siempre en mi memoria el recuerdo de los buenos amigos y compañeros de armas que dejé en esa República, entre los que ocupa usted un preferente y merecido puesto, es para mí motivo de especial contento, cuando tengo la oportunidad, como ahora con usted, de mantener y estrechar aún más la amistad que con ellos me ligaba, acreditándoles á la vez mi gratitud por las consideraciones que les merecí cuando proscrito del suelo patrio, hallé en la hospitalaria Bolivia hermanos y un hogar”.
En cuanto a la ocupación española expresó: “…la República Argentina, que presido, no será la última en cumplir con su deber; y fuertes en nuestro derecho y en la justicia de nuestra causa, haremos frente al peligro…”.
El intercambio epistolar continuó algunos meses después. Desde Cochabamba, en una carta fechada el 1 de septiembre, Achá escribió: “…los bolivianos conservan grato recuerdo del huésped y amigo que vivió algunos años entre nosotros. Yo, que tuve ocasión de militar con usted en el Ejército, ligo la memoria de ese pasado á la satisfacción de verle dirigir los destinos del generoso pueblo que actualmente preside”. En cuanto al conflicto internacional, Achá añadió: “En la gran contienda á que pudiera provocarnos la intervención europea, concurrimos todos inspirados por los mismos sentimientos”.
Mitre respondió desde Buenos Aires el 28 de octubre, reiterando el profundo afecto que conservaba por Bolivia y por quien fuera su compañero de armas: “…me ha producido impresiones muy lisonjeras por la manera que de mí guardan, tanto usted como sus inolvidables compatriotas, de quienes merecí tantas consideraciones y amistad en mi peregrinación por Bolivia…me ha complacido el juicio que se formó usted de mis palabras, con motivo de la manifestación de este pueblo en favor de la causa del Perú…”.
A modo de conclusión, las cartas aquí citadas permiten advertir que la relación entre José María de Achá y Bartolomé Mitre fue mucho más que un intercambio protocolar entre dos presidentes. En ellas sobreviven el recuerdo de gratitud por la hospitalidad recibida y la estima entre dos antiguos compañeros de armas.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES