El analista económico, Oswaldo Irusta Díaz, en entrevista con EL DIARIO, advirtió que la economía boliviana no logrará una estabilización sostenible mientras el Gobierno mantenga medidas de corto plazo y evite encarar reformas estructurales. A su criterio, la actual administración debería asumir un papel de transición y concentrarse en modificar las bases del modelo económico vigente.
Irusta considera que los gobiernos que reciben economías en crisis terminan cumpliendo, en los hechos, una función transitoria, incluso cuando no la reconocen formalmente. En ese marco, comparó la situación boliviana con la experiencia de la administración de Mauricio Macri en Argentina.
“La mayoría de los gobiernos que reciben economías en crisis son, en esencia, gobiernos de transición, aunque no lo reconozcan formalmente. Macri es un ejemplo claro, recibió la economía argentina en crisis, era un gobierno de transición, pero no quiso asumirlo. Intentó estabilizar sin ajustar y prometió crecimiento inmediato sin reformas estructurales”, sostuvo.
Según el analista, Bolivia podría repetir ese escenario si la administración de Paz busca contener los problemas inmediatos sin modificar los factores que, desde su evaluación, están detrás de los actuales desequilibrios económicos.
Irusta afirmó que las decisiones adoptadas hasta ahora responden principalmente a necesidades coyunturales y no forman parte de una transformación integral. Dentro de ese diagnóstico incluyó al Decreto Supremo 5676.
“En general, todas las medidas que propone el actual Gobierno son de corto plazo o están hechas a medias, incluido el DS 5676. Son parches diseñados para resolver problemas momentáneos, sin tocar las causas estructurales. Eso genera la sensación de un continuismo del modelo anterior”, sostuvo.
El economista señaló que estabilizar una economía y generar crecimiento sostenido son procesos que requieren políticas y tiempos diferentes. Por ello, cuestionó la posibilidad de aplicar medidas que permitan simultáneamente corregir los desequilibrios actuales y producir resultados inmediatos en inversión y desarrollo.
“Pretender encontrar una fórmula mágica que estabilice la economía y, al mismo tiempo, genere crecimiento inmediato no es posible. Las medidas que estabilizan una economía no coinciden en el tiempo con las que generan desarrollo sostenible. Las inversiones que se logren, si es que se logran, recién madurarán en nueve o diez años”, señaló.
Desde su perspectiva, el problema de fondo radica en que el Gobierno todavía no habría asumido la necesidad de modificar elementos centrales del modelo construido en los últimos años. En ese punto, Irusta plantea incluso una revisión de la Constitución Política del Estado de 2009, al considerar que forma parte de la estructura institucional que sostiene el esquema económico actual.
El analista sostiene que retrasar esas decisiones puede otorgar al Gobierno cierto margen de maniobra en el corto plazo, pero no resolver los problemas estructurales que enfrenta el país.
“Mientras persista este negacionismo, la economía no tiene oportunidad de estabilizarse. Se puede ganar tiempo, pero no se puede evitar el ajuste estructural que el país necesita”, manifestó.
El entrevistado consideró que mantener políticas destinadas únicamente a contener las dificultades inmediatas implica continuar administrando el modelo precedente sin modificar sus fundamentos.
“Si el Gobierno sigue evitando las reformas estructurales, sigue administrando el modelo anterior y sigue tomando medidas de corto plazo para ganar tiempo, la economía no podrá estabilizarse. Se puede contener la crisis por semanas o meses, pero no resolverla”, dijo.
Para el analista, el desafío de la actual administración no pasa únicamente por responder a los problemas coyunturales, sino por definir una estrategia de transición que permita corregir los desequilibrios y sentar nuevas bases para el funcionamiento de la economía.
Su evaluación apunta a que, mientras no se produzcan cambios estructurales, las medidas adoptadas podrán aliviar temporalmente determinadas presiones, pero no garantizarán una estabilización de largo plazo.
