InicioSeccionesOpiniónCambio de guardia

Cambio de guardia

Severo Cruz Selaez

En democracia conviven sectores antagónicos. Unos comprometidos con Bolivia y otros comprometidos con intereses creados. Los primeros buscarían construir una Bolivia competitiva y los segundos asumirían tendencias regresivas. Aquellos tratarían de fortalecer la democracia y éstos tratarían de desestabilizarla. Estarían haciendo las paces, pero para convulsionar el país, luego de la fallida movilización de 53 días. Lo harían concluido el estado de excepción. Pero la ciudadanía, con profunda vocación democrática, estaría también preparada para hacer frente a ese accionar subversivo. Adquirió experiencia para resistir.
Algunos “salvadores”, desesperados por alcanzar el Poder, creen que el cambio de guardia, en el palacio de gobierno, podría constituirse en la solución para la desastrosa realidad económica, que obstruye el crecimiento nacional. Ilusos de principio a fin. Devastación que jamás se ha visto en democracia, restituida en 1982. Ni en los regímenes militares, tan estigmatizados como autoritarios. Crisis que estará vigente aún por muchos años, según economistas. Sea quien fuere gobierno, en el futuro. Nadie tiene varita mágica para revertir, de manera inmediata, ese entorno tan desesperante. La época de hiperinflación fue insignificante, en comparación con el actual contexto.
La solución tampoco radica en el acortamiento del mandato constitucional, ni en violentar la democracia, sino en la unidad indestructible. En aunar esfuerzos, deponiendo intereses mezquinos. Los presidenciables, al escuchar sobre posibles elecciones, quizá empezaron a frotarse las manos. Desde el trópico lanzaron señales muy similares. El objetivo sería sustituir el actual esquema gubernamental, con el otro que fue derrotado en las urnas. La bandera que enarbolarían, para tal efecto, sería la falta de combustibles, que provoca malestar social.
Las arcas fiscales, están casi vacías. No poseen lo suficiente, para adquirir diésel. Un hecho que provoca largas filas de transportistas. Que engorda a quienes se dedican a negociar con ese producto. La escasez de dólares profundiza, asimismo, la incertidumbre. Una nefasta herencia de quienes administraron la cosa pública durante veinte años. Los bolivianos, no obstante, poseen oro, plata, zinc, cobre y plomo, en el oriente y occidente. Existen minas a cielo abierto, consideradas las más importantes. Daría la impresión de que estarían sentados en sillones tachonados con riqueza mineralógica, en una coyuntura que se caracteriza por la adversidad. Carecen de capitales y de tecnología para encarar nuevos proyectos de explotación y exportación, que permitirían generar divisas para atenuar los efectos de la crisis económica. “No tenemos medios para monetizarlos”, dice el ciudadano común. De ahí que se impone atraer la inversión extranjera directa para emprender o fortalecer las tareas respectivas. Ello no significa vender la Patria, como sostienen desubicados de la izquierda. Tendencia política que, por motivos ideológicos, siempre se opuso a la recepción de capitales provenientes del exterior. Creen que es un modelo que vulnera la soberanía y profundiza la dependencia económica.
En suma: solo con firmeza y unidad avanzaremos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES