Lamentando que actores del pasado continúen negándose a aceptar el nacimiento de una nueva Bolivia, atacando y haciendo daño a la Patria, el presidente Rodrigo Paz reprochó que pasadas administraciones hayan traicionado a la población incumpliendo promesas, dejando corrupción como ideología y la mentira como un legado.
Durante su mensaje a la nación por los 201 años de la independencia de Bolivia, Paz preguntó qué hace falta para que todos los bolivianos puedan creer en la Patria, esto por los constantes ataques a la estabilidad democrática y económica que ha sufrido el país durante los primeros meses de su gobierno.
Según el primer mandatario, es cuestionable que se opte por el ataque y buscar hacer daño cuando mediante el diálogo se puede salir adelante y “caminar juntos”.
“Acabamos de vencer 53 días de una resistencia del pasado que se niega a aceptar que una nueva Bolivia está naciendo, este pasado nos dejó una crisis mucho más compleja de la que los bolivianos imaginamos, un pueblo traicionado al que solo le mintieron y lo aislaron del mundo”, sostuvo.
La primera autoridad del país recordó promesas de los últimos veinte años, como el “mar de gas”, la erradicación del racismo y la pobreza, o la “economía blindada”, como parte de una supuesta transformación en la que Bolivia llegaría a parecerse a países del primer mundo.
“No tenemos que ser ningún país que no sea Bolivia. Hay que hacer de Bolivia el país que otros países quieran ser”, afirmó el presidente, insistiendo en que esto solo se logrará con la verdad y a través de una cultura de la confianza, en la que se cumplan promesas nuevas, pero también aquellas que quedaron pendientes de los últimos veinte años.
Paz lamentó que pasadas autoridades y administraciones hayan mentido y dejado “la corrupción como ideología y a la mentira como un legado” en un “Estado tranca” desde el que se falló moralmente y se traicionaron aquellos valores que mandan a no robar, no mentir ni ser flojo.
“Ellos fueron mentirosos ladrones y flojos, porque no reinvirtieron en el país”, dijo.
“Por decisión del pueblo, gracias a la fuerza del pueblo, Bolivia ha decidido iniciar un nuevo ciclo que está marcado por la verdad como base de la transformación moral de la Patria”, añadió el mandatario, resaltando que en el nuevo tiempo la gente se informa y sabe lo que ocurre en su país, no como antes, cuando se ocultaba la corrupción el contrabando y el narcotráfico.
Respecto a los últimos veinte años, el primer mandatario aseveró que Bolivia ha pasado este tiempo peleando una guerra interna, en la que los regímenes de turno priorizaron el control político y la lucha ideológica para mantenerse en el poder, mientras se descuidaban decisiones importantes para evitar la crisis que actualmente afecta al país. Todo esto ignorando el rechazo de la población como se vio el 2016 y el 2019.
“Estamos ordenando la casa, protegiendo al pueblo sin sacrificar la soberanía ni la dignidad de la Patria, tomamos decisiones difíciles algunas impopulares y otras con un costo, pero eran necesarias para que la crisis deje de dañar nuestra economía y se sacrifique nuestro futuro”, aseguró Paz, ponderando la grandeza de la población ante estos cambios y las decisiones asumidas.
El mandatario precisó que la primera decisión de su gobierno fue devolverle la confianza al país. “Sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay empleo y sin empleo no existe el desarrollo posible. Por eso la primera decisión de este gobierno fue estabilizar la economía y devolver al país la certidumbre en el comienzo de un nuevo futuro”, explicó.
La segunda decisión fue iniciar una profunda modernización del Estado con el programa Tranca Cero, simplificando trámites que durante años dificultaron la vida de los ciudadanos y empresas, por ejemplo, se eliminó la exigencia de fotocopias y certificados de nacimiento en los trámites del Órgano Ejecutivo.
A esto se suma el próximo nombramiento de un Alto Comisionado para la Integridad Institucional y la Justicia, que liderará una política nacional de transparencia, prevención y lucha contra la corrupción en toda la administración pública y será la presencia del Ejecutivo en todo el proceso de reformas con el poder de la justicia.
La tercera decisión fue ordenar la economía para superar el despilfarro heredado de 20 años, no reiterando discursos populistas sino protegiendo a las familias y su bolsillo. Se incrementó el salario mínimo nacional, la Renta Dignidad, el bono Juancito Pinto, se puso en marcha el programa extraordinario de protección y equidad PEPE.
Para mitigar el impacto de 53 días de bloqueos, se adoptó el alivio financiero a microempresas con un período de gracia de 6 meses y prórrogas de 30 días para créditos productivos y de vivienda social o la movilización de mil millones de bolivianos con garantías estatales del 50 por ciento para los transportistas, la reprogramación de créditos prestatarios sin afectar su calificación en la ASFI y reducción de alícuotas de gravamen arancelario en 5% para la importación de mercancías de todo el universo arancelario del arancel aduanero de importaciones del 2026 hasta el 31 de diciembre del 2027.
Para quienes producen y generan empleo, se eliminó aranceles para maquinarias y equipos, alivios tributarios, hubo perdonazo a más de 230 mil contribuyentes, se fortaleció el Sistema Único de Salud, se aseguró la cooperación internacional por más de 100 millones de dólares para educación.
La cuarta decisión fue recuperar la confianza internacional y a abrir Bolivia al mundo. El país ahora tiene política exterior. El primer paso fue retirar la necesidad de visas de turistas a Estados Unidos, Israel, República de Corea del Sur, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos, Bulgaria, Malta, Rumanía.
Con organismos financieros internacionales como CAF, BID, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y otros se recuperó la confianza y se logró compromisos por más de diez mil millones de dólares para obras, para las regiones y programas de protección social.
La quinta decisión es la “Nueva Gobernabilidad”, que es el cambio más importante en la vida política desde el pasado siglo, consiste en que los Órganos Ejecutivo, Legislativo, Judicial y el Tribunal Supremo Electoral, cumplan sus roles de forma comprometida anteponiendo el interés de la población sobre cualquier otro interés, para reconstruir la Patria sobre bases institucionales y democráticas sólidas.
Después de 20 años de concentración del poder, el sistema político cambió. Ya no hay un partido único que tenga la mayoría de alcaldes o gobernadores, cada gobernador, cada alcalde, e incluso la Asamblea Legislativa responde a diferentes organizaciones políticas y deben generar una prioridad en favor de sus regiones.
Mensaje presidencial
Paz: “nos dejaron corrupción como ideología y la mentira como legado”
> El primer mandatario cuestionó que se continúe optando por el ataque y buscar hacer daño cuando mediante el diálogo se puede salir adelante y “caminar juntos”. > Pasadas autoridades y administraciones dejaron “la corrupción como ideología y a la mentira como un legado” en un “Estado tranca” desde el que se falló moralmente y se traicionaron valores. > En los últimos veinte años, el poder político priorizó mantenerse en el poder, mientras se descuidaban decisiones importantes para evitar la crisis que actualmente afecta al país.
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