Durante el proceso de investigación previo al rodaje, Anthony Maras encontró ayuda para ampliar la escala que buscaba en una fuente inesperada: material de archivo original de alta calidad de la época. Descubrió que cineastas británicos y estadounidenses se habían llevado cámaras profesionales de 35 mm a las zonas de guerra para filmar a las tropas en acción y mostrar a la población civil por qué luchaban.
“Capturaron escenas de espectáculos grandiosos y matanzas”, indica, “pero también de esos pequeños momentos íntimos, a veces hermosos, que sencillamente no se pueden recrear”.
Maras nunca había pensado en utilizar material de archivo, porque no quería que la película “pareciera como del canal History Channel”. Sin embargo, los recuerdos del documental de Peter Jackson sobre la Primera Guerra Mundial, They Shall Not Grow Old, le sugirieron la idea de colorear minuciosamente las imágenes, lo que “aportó un nuevo tipo de inmediatez”.
“Deja de parecer historia y empieza a parecer alguien con quien te cruzarías por la calle; está en los pequeños detalles. Ves las ojeras, las quemaduras del sol, las rozaduras del viento. Son esos pequeños detalles los que buscamos, además de las enormes flotas, los miles y miles de soldados, tanques, camiones y barcos”.
Maras revisó 46 horas de material de video con un equipo de asistentes de edición —entre los que, sin que él lo supiera cuando se tomó la decisión de contratarlos, se encontraba el nieto de James Stagg, también llamado James Stagg, en una hermosa coincidencia. “El mundo es muy, muy pequeño”, sonríe Maras. Una vez que el material fue coloreado a mano y examinado, influyó en el trabajo del director de fotografía Jamie Ramsay, de la diseñadora de vestuario Liza Bracey, del director de arte Dan Taylor, y el resto del equipo de producción. Su trabajo se inspiraría en las imágenes reales originales y se integraría con ellas, vinculando una vez más esta historia a la realidad de la guerra.
Imágenes reales de El Día D: Bajo Presión
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -
