Por Susana Gutiérrez
Hay momentos en los que la Alta Costura deja de ser simplemente ropa para convertirse en una narrativa visual, en un diálogo fluido entre la nostalgia urbana y el maximalismo poético. En su propuesta para la temporada Otoño-Invierno 2026/2027, Elie Saab abandona por un instante la opulencia puramente palaciega para sumergirse de lleno en la efervescencia cultural del Nueva York de los años noventa. El creador libanés construye así una propuesta hipnótica que se mueve con destreza entre la sofisticación arquitectónica del downtown neoyorquino y una desbordante feminidad pictórica.
Sastrería urbana y actitud
El recorrido comienza bajo la fría luz fría día, donde la fuerza de la sastrería toma el protagonismo absoluto. Saab reinterpreta la elegancia cosmopolita a través de chaquetas marcadamente arquitectónicas que esculpen los hombros y ciñen la cintura con precisión quirúrgica. Elaboradas en materiales de peso y carácter como la lana, el tweed y el terciopelo, estas prendas de día proyectan una sensualidad firme y contundente. La gran sorpresa táctil la aportan los estampados de efecto cocodrilo, un guiño audaz que añade una textura felina, moderna y cosmopolita al rigor del patronaje tradicional.
Metamorfosis nocturna. Flores, lienzo y dramatismo
A medida que cae la noche sobre la metrópolis, la colección experimenta una metamorfosis casi teatral. La estructura cede su lugar a la fluidez, y el cuerpo femenino se transforma literalmente en el lienzo de una musa del SoHo noventero. Lla organza, el chiffon, el encaje y los bordados de autor cobran vida, envolviendo la figura en una atmósfera de expresividad absoluta. La artesanía alcanza su punto culminante con delicadas flores pintadas a mano directamente sobre la tela, creando piezas únicas, donde el arte y la moda se vuelven indistinguibles.
Glamour neoyorquino
Enmarcados en una paleta de tonos tormentosos que evoca el cielo de Manhattan antes de la lluvia, los vestidos de gala de Elie Saab redefinen el concepto de elegancia contemporánea. Esta propuesta Otoño-Invierno 26-27 demuestra que el verdadero glamour no pertenece al pasado, sino que resurge cuando se cruzan con maestría la fuerza del asfalto y la poesía artesanal del taller.
