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Chile con menos pobres

Severo Cruz Selaez

Chile, que envió a Bolivia asistencia humanitaria durante el bloqueo de caminos de tinte ultraizquierdista, amerita una pincelada periodística. A esa nación migra nuestra gente, en busca de opciones por falta de empleos acá. Situación que posiblemente no cambie pronto, debido a la profunda crisis económica que aflige al país. Que, además, fue agudizada por acciones vandálicas que pusieron en vilo la democracia. Hecho conspirativo que dividió internamente y conmovió a la comunidad internacional.
Según estadísticas recientes, Chile es un país con menos pobres. Quiere decir que el reto de reducir la pobreza fue encarado con el esfuerzo interno y la contribución foránea. En una acción mancomunada, en tiempos de globalización. La minería chilena, recordemos, recibe la mayor cantidad de capitales que provienen de afuera, para sus actividades. La participación de la Inversión Extranjera Directa (IED), en consecuencia, fue determinante, ya que Chile es el cuarto país latinoamericano con mayor recepción de capitales externos. “A la luz de las más variadas experiencias, la Inversión Extranjera aparece hoy más como una necesidad que como una simple opción”, recalcó, en 1990, el presidente Patricio Aylwin Azocar. En este marco se ha priorizado las políticas de protección social. Ello significa que los hogares chilenos, particularmente de los más vulnerables, poseen suficientes recursos para vivir dignamente. Que los jóvenes, de diferentes estratos sociales, no tienen la necesidad de trasladarse a otros países, en busca de empleo. Pueden proseguir estudios superiores, dentro de su país.
El objetivo de todo tiempo fue reducir la pobreza. Chile, entre otros del subcontinente, logró ese propósito, en acción conjunta entre el Estado, el libre mercado y la IED.
Pero quienes decidieron rechazar la inversión extranjera acá, por cuestiones ideológicas, frustraron las expectativas de transformación, que hubieran permitido construir una Bolivia competitiva en la región. Lastimosamente, ella tendrá que importar combustibles en el futuro. Posiblemente de Vaca Muerta, Argentina. Los enemigos del capital externo, que se adueñaron del destino nacional, por aproximadamente veinte años, nos dejaron un país en ruinas. Aún sin vergüenza afirman que en sus gestiones no había filas para combustibles, pero no tienen la hidalguía de reconocer que cuando llegaron al Poder contaban con inmensos bolsones de gas.
Todo ello fue por trabajo de gobiernos anteriores al Estado Plurinacional, que es inspiración de seguidores del Socialismo Siglo XXI. Prueba de ello es la crisis económica que hoy agobia a la población y frustra las proyecciones de crecimiento boliviano. El país está bregando cuesta arriba, cargando enormes problemas, sin que haya señal de una pronta solución.
En suma: la coyuntura nos exige fortalecer la apertura económica, asumida hace poco, a fin que arriben mayores inversionistas extranjeros, que nos permitan acelerar el progreso que tanto se anhela. ¡Ojalá sea así!

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