La Policía de Vietnam descubrió una escena estremecedora en la ciudad de Ho Chi Minh: cientos de gatos permanecían encerrados en jaulas, listos para ser vendidos como carne en distintas regiones del país. El operativo permitió rescatar a cerca de 400 animales vivos y derivó en la detención de nueve personas vinculadas a una presunta organización criminal.
De acuerdo con las primeras investigaciones, la red habría operado durante aproximadamente tres años. Su actividad consistía en capturar gatos, muchos de ellos aparentemente robados de viviendas, para luego comercializarlos como producto destinado al consumo humano.
En el lugar intervenido, los agentes encontraron decenas de jaulas con animales hacinados, además de contenedores con gatos muertos conservados en hielo. Las autoridades presumen que estos cuerpos estaban preparados para su distribución y venta.
La investigación apunta a que el grupo movía cargamentos de felinos varias veces por semana. La carne era ofrecida a bajo precio por kilogramo, lo que revela la existencia de una cadena de comercio sostenida, pese a las denuncias de organizaciones defensoras de los animales.
Tras el rescate, el Zoológico de Saigón difundió imágenes de los gatos sobrevivientes e inició una campaña para ubicar a sus dueños. Varios animales presentaban un estado físico delicado, con señales de abandono, estrés, debilidad y falta de alimento.
Hasta ahora, decenas de gatos ya fueron reconocidos y reclamados por sus familias. Sin embargo, la mayoría continúa bajo resguardo de las autoridades, incluidos cachorros nacidos después del operativo y hembras preñadas que también fueron encontradas en el lugar.
La organización Humane World for Animals advirtió que no todos los animales lograron sobrevivir, debido a las condiciones extremas en las que eran mantenidos. Su representante en Vietnam, Phuong Pham, denunció que el robo y sacrificio de gatos continúa como parte de un negocio cruel que afecta cada mes a miles de animales domésticos.
El caso volvió a generar indignación internacional y puso bajo presión a las autoridades vietnamitas, a las que se exige mayor control, sanciones efectivas y medidas urgentes para frenar un comercio que se sostiene sobre el maltrato, el robo de mascotas y la falta de protección animal. (Agencias)
