El corredor humanitario “Banderas Blancas” derivó en una nueva jornada de enfrentamientos y hechos de violencia en la carretera La Paz–Oruro y distintos puntos de la ciudad de El Alto, donde bloqueadores afines al evismo retomaron los cortes de ruta y protagonizaron ataques, saqueos y la retención de un efectivo policial contra su voluntad.
El operativo inició en horas de la madrugada de ayer con el despliegue de policías, militares y maquinaria pesada desde la Ceja de El Alto, con el objetivo de despejar la carretera que une La Paz con Oruro.
Durante las primeras horas, el avance se concentró en el retiro de bloques de cemento, piedras y otros objetos que habían sido colocados en distintos puntos de la vía, mientras vehículos de transporte público y particular aguardaban a la espera de la habilitación del tránsito.
El primer episodio de confrontación se registró en Ventilla, donde el contingente fue recibido con resistencia por parte de grupos de movilizados que lanzaron piedras contra una excavadora encargada de retirar escombros de la carretera. La maquinaria sufrió daños en sus vidrios durante el ataque, lo que marcó el inicio de una serie de incidentes en el avance del operativo.
Ante este hecho,los efectivos policiales intervinieron con agentes químicos para dispersar a los manifestantes, luego de que estos respondieran con pedradas a la presencia de las fuerzas del orden. Pese a la intervención, el contingente continuó su avance por la ruta interdepartamental.
Con el paso de la caravana, en la zona de Senkata, grupos de movilizados volvieron a concentrarse sobre la vía para reinstalar la medida de presión, donde nuevamente agredieron a la caravana con el objetivo de impedir el tránsito, el avance de la maquinaria y del personal de seguridad.
Situaciones similares se reportaron en Samo, donde la protesta fue reactivada tras el desplazamiento del operativo.
Más adelante, en los sectores de Apacheta y Mazocruz, se registró nuevos enfrentamientos cuando grupos apostados a los costados de la carretera atacaron contra patrullas policiales, vehículos oficiales y maquinaria pesada en un intento de emboscarlos. Ante la resistencia, la Policía volvió a intervenir con agentes químicos para permitir el avance del contingente hacia el norte de Oruro.
El punto de mayor tensión se produjo en la localidad de Vilaque, donde el contingente que avanzaba por la carretera comenzó a escuchar detonaciones de dinamita en el tramo. Las explosiones se registraron cuando la caravana intentaba continuar su desplazamiento hacia el siguiente punto de bloqueo, generando una situación de riesgo para los uniformados y los vehículos que formaban parte del operativo.
Ante la confirmación de las detonaciones y la posibilidad de nuevos ataques en el tramo siguiente, los mandos policiales y militares detuvieron el avance del contingente en la zona para evaluar la situación. Posteriormente, se dispuso el retroceso de las fuerzas del orden con el objetivo de reorganizar el operativo y buscar rutas alternas que permitan continuar con el operativo.
QUEMA DE VEHÍCULOS
En medio del avance de la intervención, se registró la quema de un minibús en la ciudad de El Alto luego de que el vehículo intentara circular por la zona tras el paso del contingente policial y militar.
De acuerdo con reportes desde el lugar, el motorizado fue inicialmente apedreado por un grupo de manifestantes y posteriormente incendiado, generando una situación de tensión en el sector.
Tras el hecho, el vehículo terminó completamente envuelto en llamas en plena vía, mientras personas permanecían en el área luego de la reactivación de los cortes de ruta.
De forma paralela, en la localidad de Caracollo, punto estratégico de conexión entre La Paz, Oruro y Cochabamba, se registró la quema de un camión militar.
Según información difundida en redes sociales, el motorizado fue incendiado por manifestantes cuando el contingente que avanzaba desde Oruro llegó hasta la zona.
POLICÍA SECUESTRADO
Un efectivo policial fue retenido por un grupo de movilizados, quienes lo golpearon y obligaron a emitir declaraciones frente a cámaras y personas que lo rodeaban, en las que señaló que había sido tomado como rehén y que su liberación estaba condicionada a la liberación de detenidos y la renuncia del presidente, Rodrigo Paz.
Tras varias horas de retención, el policía fue liberado y posteriormente trasladado en una ambulancia hasta el Hospital Obrero de la ciudad de La Paz, donde recibió atención médica debido a las lesiones sufridas durante su cautiverio.
DESAPARICIÓN DE MINISTRO
De manera preliminar, se informó sobre la presunta desaparición del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, en medio de una emboscada a la caravana en la que se encontraba; sin embargo, posteriormente la autoridad confirmó que se encuentra en buen estado y que habría tomado una ruta alterna tras el ataque registrado en el sector de Copata.
Zamora señaló que en ese punto el contingente fue atacado con dinamita y piedras, lo que obligó al retroceso de la caravana, mientras que una segunda emboscada se produjo durante el retorno hacia La Paz, cuando el grupo volvió a ser interceptado en una población intermedia.
Hasta el cierre de esta edición la caravana se encontraba de regreso a la ciudad de La Paz.
